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    Una publicación de la Escuela siempre es un trabajo colectivo, este número de Mediodicho tal vez sea el mejor testimonio. El tema surgió un viernes de septiembre de 2016, cuando el Comité Editorial trataba de encontrar un vector que conectara este volumen de la revista con el próximo Congreso de la AMP sobre psicosis. Nos interesó entonces una idea de Miller cuando dice que el peligro del concepto “Psicosis Ordinaria” es que se transforme en un “asilo de la ignorancia”[1]. Nos preguntamos si ese peligro no podría estar presente con otras categorías teóricas impidiendo así, a veces, localizar los casos menos frecuentes o más originales. Esa pregunta nos llevó hacia otro horizonte, y Matías Meichtri Quintans propuso el primer esbozo del tema: investigar la histeria en los hombres y la neurosis obsesiva en las mujeres. Cuando nos embarcamos en esa idea, parecía un tema inabordable: había que cernir mejor desde qué perspectiva avanzar. Finalmente se recortó el título que elegimos: “Hombres Histéricos”. Ya en 1886, Freud advertía La enorme importancia práctica de la histeria masculina, las más de las veces ignorada[2], y no resulta casual que su primer historial clínico, el primer caso que vemos en sus Obras Completas, sea justamente el de un hombre histérico: Observación de un caso severo de hemianestesia en un varón histérico. Así, si nos internamos en ese terreno poco explorado, se encuentra cómo las aisladas pero frecuentes referencias sobre histeria masculina en la obra de Lacan nos van trazando un camino desde la primera hacia la última enseñanza. Ese camino puede deducirse a partir del orden que siguen los seis trabajos de la Sección “Hombres Histéricos”. Allí, los autores desarrollan rigurosamente diferentes referencias de Freud y de Lacan que iluminan el tema propuesto. Luego de estos textos siguen cinco artículos de “Precisiones Clínicas” que dan cuenta de aquello que Miller nos advierte cuando dice:   “…se encuentran hombres histéricos, que son de los más interesantes en la categoría de histeria”.[3] Al finalizar esta sección de la publicación se entiende por qué Lacan recurre a la histeria masculina intermitentemente pero de una manera constante a lo largo de su enseñanza, y lo hace a tal punto que llega a nombrarse a sí mismo como un “histérico perfecto”. A medida que investigábamos el tema, quisimos conversar con agentes de la cultura que tuvieran una fuerte conexión con la actualidad. Era difícil proponerle a cualquier entrevistado no psicoanalista hablar de histeria masculina, por eso nuestro punto de abordaje fue interrogar los semblantes de la masculinidad contemporánea. Javier Ferreyra, especialista en semiótica de la moda; José María Muscari, popular director de teatro y Malena Pichot, actriz militante feminista y referente en las redes sociales, se avinieron, según su estilo, a conversar con Mediodicho. El resultado, que ofrece nociones novedosas y posiciones decididas, podrá leerse en la sección “Perspectivas, ideas y problemas”. Cuando pensamos desde el inicio hacer una pregunta sobre la situación actual del psicoanálisis a tres colegas de diferentes latitudes y con diferentes funciones en la AMP, no imaginamos la conmoción que causaría en nuestra comunidad las elecciones presidenciales de Francia y la consecuente idea de Jaques-Alain Miller en constituir los Foros Anti Marine Le Pen. Al cerrar esta edición, una nueva red internacional habitaba nuestro medio, la Movida ZADIG, y Mediodicho 43 también se hace eco de este acontecimiento en la sección “El psicoanálisis y su política”. El presente volumen se completa con tres secciones más, en “El Pase” podremos verificar gracias a los testimonios de Angélica Marchesini y Gabriela Grinbaum, aquello que Miller nos enseña sobre el goce en su texto “Lo dispar” que encontramos en la sección “Orientación Lacaniana”. Y en “Lecturas” hallaremos cuatro comentarios de publicaciones que nos permiten inscribir el tema de este número en el centro de la clínica contemporánea. Cada publicación de la Escuela es una construcción colectiva decía al principio, no sólo porque se construye del aporte singular de cada uno de los autores, sino también porque se arma del conjunto de trazos que cada miembro del Comité Editorial le suma. Esa construcción se desarrolla entre  espacios de reflexión y de aventura, pero también de largas discusiones, de momentos intensos, a veces confusos o desalentadores. Fue en uno de esos momentos cuando Natalia Andreini nos leyó como una invitación la advertencia que Lacan hace en medio del Seminario 5: “No tomemos las cosas insuficientemente articuladas por cosas suficientemente esclarecidas”[4].  El Comité Editorial de Mediodicho 43 recogió el guante y aceptó el desafío. Agradecemos especialmente a los autores que nos acompañaron y a la confianza de la Directora de la EOL Sección Córdoba Roxana Chiatti. Llegamos al final, ahora les toca el turno a ustedes. ¡Bienvenidos! Jorge Assef [1] Miller, Jacques-Alain. “Efecto retorno a la Psicosis Ordinaria”, El Caldero de la Escuela Nueva Serie, N˚ 14. Publicación de la EOL. Bs. As.: Grama Ediciones, 2010, p. 21. [2] Freud, Sigmund. “Informe sobre mis estudios en París y Berlín”, Obras Completas, T.1. Bs. As.: Amorrortu, 1986, p. 11. [3] Miller, Jacques-Alain. “Lecturas del inconsciente”, Seminarios en Caracas y Bogotá. C.A.B.A.: Paidós, 2015, p. 573. [4] Lacan, Jacques. El Seminario. Libro 5. Las formaciones del inconsciente.  Bs. As.: Paidós, 1999, p. 301.
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    A fines del 2015, tomando un café frente a la Sede de la EOL Secc. Córdoba, me encontré con un artículo periodístico que Judith Butler escribió a causa de los atentados terroristas ocurrido en Paris un mes antes. La autora decía “Vivimos tiempos de miedo”. Miré sobre la mesa y los titulares de los periódicos nacionales anunciaban todo tipo de catástrofes económicas y destacaban la crónica policial diaria verificando la “Ola de inseguridad” que sufre el país. Recordé, entonces, la afirmación de Miller en otro diario, Le Point: “…la sociedad del riesgo se vuelve la sociedad del miedo desde que la ciencia deja de inspirar confianza. Es ése el caso en nuestros días”[1]. Efectivamente, aquí, allá, en todos lados, el miedo, de diferentes formas, tiñe los temas de la vida cotidiana. Fugazmente se me cruzó un párrafo de “La Tercera”: “¿De qué tenemos miedo? De nuestro cuerpo…”, y no tardaron en aparecer las resonancias de aquella entrevista que Lacan brindó a la revista Panorama en 1974, cuando le preguntan por qué la gente consulta a un analista: “Porque tienen miedo”. Esa respuesta tiene incluso otra importancia hoy, cuando los síntomas asociados al miedo, como el pánico y la fobia, se destacan en las demandas de nuestro consultorio. Así, el parlêtre, la última enseñanza, la clínica contemporánea y la subjetividad de la época parecían encontrarse en un afecto de indudable actualidad. Al terminar mi café estaba decidido, el tema para el próximo número de Mediodicho sería el miedo. A partir de aquella idea, junto al Comité Editorial, comenzamos a pensar vertientes del tema. Lo que este volumen de Mediodicho desarrolla son esas múltiples caras del miedo, seleccionando de entre ellas las que mayores consecuencias nos permiten extraer para nuestra clínica. En el apartado Estudios contamos con una investigación que desarrolla el tratamiento que Lacan hizo a lo largo de su obra sobre el miedo en tanto afecto. Luego, en Conceptos, se profundizan algunas de estas perspectivas: el miedo y el cuerpo, la fobia, la angustia, el pánico, el espanto, este apartado, junto a Precisiones Clínicas, nos permiten pensar la función del miedo en la subjetividad, su incidencia en la práctica clínica, con niños, en los síntomas actuales, sus posibles modos de abordaje, la diferencia entre el modo de entenderlo para el Psicoanálisis y para la Psiquiatría. Más adelante se puede leer el miedo como uno de los S1 de nuestra época, desde el plano internacional, con el discurso de Donald Trump o los atentados terroristas del Estado Islámico, hasta los acontecimientos más cercanos, como el caso de saqueos y enfrentamientos en la ciudad de Córdoba durante el autoacuartelamiento policial del año 2013. De este modo, la Sección Perspectivas, Ideas y Problemas aborda preguntas como: ¿De qué manera el miedo afecta el lazo social de la vida urbana?, ¿qué propone el discurso político frente al miedo?, ¿cómo se construye el miedo en las ficciones contemporáneas?, ¿qué nos permite aprender el arte sobre el miedo?, ¿cuál es la respuesta del humor frente al miedo? Además, esta sección cuenta con tres importantes entrevistas que prestigian nuestra revista. Sumado al desarrollo del tema para el número 42 de Mediodicho, contamos con tres artículos en “Investigación sobre El Pase”, los cuales, junto a los testimonios de dos AE argentinas, y la conferencia de J-A Miller, destacan el eje de nuestra orientación. En la última sección de la revista tenemos cuatro generosas contribuciones de colegas que nos permiten encontrar Lecturas relevantes y útiles para los tiempos que corren. A partir del número 40 Mediodicho actualizó su línea editorial y renovó su presentación. En la nota editorial de aquel número, Eugenia Molina habla de un imaginario potente que tiñe nuestro tiempo. Hemos querido ser consecuentes con esa interpretación que encontramos acertada, y es por ello que apelamos al arte y al lenguaje icónico para marcar escansiones en este volumen. Al final, incluimos un Índice de imágenes. En esa lista se destaca la foto de tapa “El hombre cayendo”. Esa foto que ubica el momento de quiebre histórico de nuestra era, además pone de relieve una decisión subjetiva, el hombre que cae, reducido a su ultima expresión “un cuerpo”, ya no es una víctima más de aquella tragedia, sino que por obra del fotógrafo que lo capta en el instante del acto adquiere dimensiones simbólicas. Así, esta foto interpela al espectador abriendo una serie de interrogantes que conmueven hasta nuestro carácter ético, en el mejor de los casos aquello que de esta imagen inquieta puede convocar a la lucidez crítica de quien mira. Apostamos a ello, como apostamos a que esta Mediodicho N˚42 contribuya en algo a la lucidez que necesitamos los analistas hoy para estar a la altura de nuestro tiempo. Gracias a los autores de este número que aceptaron el desafío en tiempo record, al Comité Editorial: Eduardo Abello, Carolina Aiassa, Natalia Andreini, Alejandro Willington y a los colaboradores Eugenia Leale y Matías Meichtri Quintans, especialmente a la Secretaria Editorial Pia Liberati, un formidable equipo de trabajo. Gracias a Roxana Chiatti por acompañar y orientar empujando siempre más allá, y sin prejuicios, y a Graciela Brodsky por su disposición a mantener la conversación abierta. Jorge Assef [1] Miller, J-A. “El carnaval de lo los miedos”, Le Point, Paris. 4 de Diciembre de 2008.
  • No hay nada más difícil que imaginar lo real”¹, fue la llave en mano para animarse a investigar lo imaginario. Ese fue el propósito del comité editorial a la hora de pensar este número de nuestra revista. La idea de un imaginario potente en la época, la imagen como tendencia, la fascinación por las pantallas y el amor al brillo, nos llevó a la pregunta por el uso y el abuso de la imagen. Y si La Bestia Pop, antes de contar tres dormirá, dejará de brillar, así como el último gadget de lujo puede ser el desecho del día siguiente, ¿será posible contar con la imagen de otra manera que no sea el exceso? ¿Qué nos dicen la clínica y nuestras investigaciones al respecto? La inhibición para imaginar, la hiancia entre Imaginario y Real, y la necesidad de recurrir a lo Imaginario para hacerse una idea de lo Real, fueron las claves enunciadas por J.-A. Miller que orientaron a Mediodicho en esta oportunidad a la hora de editar un número que se deja contar -el 40- anudando época, investigación y el continuo esfuerzo por bien decir eso que hacemos. El lector se encontrará con el witz de Mediodicho, leerse a sí mismo diez años después como si fuera la primera vez. La Orientación Lacaniana reedita la clase del 26 de marzo de 2003 del curso Un effort de poésie, redescubierta a la luz del Ultimísimo Lacan. Asimismo el abanico de profundidades tonales que la imagen puede evocar – y sus consecuencias epistémicas- brillos, transparencias, oscuridades, opacidades y destellos, desplegadas en relación al cuerpo de los seres hablantes y sus invenciones, constituyen las notas que componen el pentagrama tanto de la temática central de la revista, como así también las entrevistas que el lector encontrará en la sección Avanzada. La clínica psicoanalítica, como siempre, nos exige extraer sus consecuencias, y es así que los cuerpos colmados de objetos o portadores de cantidades de postizos para provocar la mirada a cualquier precio, la cita con la pornografía, la obscenidad, pero también el pudor y la vergüenza propios del despertar de la primavera, nos interrogan animándonos a precisar cómo la imagen es usada en cada caso. La enseñanza que la clínica nos procura cuando un análisis llega a su fin en un pasaje de lo privado a lo público, es la transmisión que encontraremos en la sección del Pase. Dos acontecimientos singulares atraviesan este número: contar que ya son 40, nos remite no sólo a cómo escribimos y leemos en psicoanálisis, sino también a cómo nos leen e interpretan otros. Y la ocasión de cumplir 40, nos animó a celebrarlo con una Selección de Ensayos, cuyo texto elegido se publica en esta ocasión. La imagen resuena en sus declinaciones: el cine, las pantallas, la fotografía, los diseños, las ilustraciones, en la sección Perspectivas, Ideas y Problemas. Y esa resonancia nos muestra distintos usos posibles de la imagen y la palabra, a veces una costura invisible, otras un bordado, y otras un remiendo. Es hora de hacerle entrega al lector, de esa llave que nos animó a adentrarnos en las vecindades de la imagen. ¹ Lacan,J. Seminario 25, Momento de concluir, 1977-1978. Inédito. Eugenia Molina
  • "Eso traumático", el Nº 39 de Mediodicho, sale hoy a la ciudad -con ese gesto de audacia que el acto de publicar supone- constituyendo el arribo de un intenso recorrido. “Eso traumático” es el nombre que hemos dado, esta vez, a la particular composición que suele producirse entre temática y sumario, entre autores y textos. Una urdimbre en la que esperamos se introduzca el lector. El impulso que otorgaron los textos, uno por uno, desde distintas latitudes, hizo que se fuera engrosando una perspectiva temática que nació tímida y fue encontrando su vocación poética y su rigurosidad epistémica, en cada manera de decir, en cada problemática planteada, en cada trayecto de investigación. Cada texto, en su tonalidad singular, dio cuerpo a una temática que -entendemos- resulta fundamental para los psicoanalistas del siglo XXI. ¿Qué estatuto podemos dar hoy al trauma?¿Cómo se presenta lo traumático en la clínica, en su doble faz, ya sea como eso que rebasa la experiencia subjetiva, o como eso que la agujerea?¿De qué está hecha esa extraña vecindad que liga al sujeto con lo más propio, lo más familiar, y lo más éxtimo a la vez?¿Cómo se liga cada quien a su propio exilio, producido por el hecho de hablar y de ser sexuado, es decir, cómo se las arregla con el parásito del lenguaje y con la falla inexorable de la relación sexual?¿Cómo se introduce la dimensión del trauma en la vida colectiva y en la civilización actual?¿Qué tratamientos ha dado la sociedad, a lo largo de la historia, a eso que se presenta como traumático, como opaco, inelaborable? Para los psicoanalistas, el asunto del trauma dice y toca algo de lo que, con Lacan, llamamos lo real, “un real” que Lacan inventa para hacernos saber del agujero que se produce en el encuentro de las palabras y los cuerpos. Un real que estamos, la comunidad analítica toda, intentando dilucidar, para saber cómo se presenta, en su carácter de “sin ley”, en su “potencia”. Mediodicho propone de esta manera, distintas claves de lectura desde las cuales interpretar “eso traumático”. El lector se encontrará en estas páginas, por ejemplo, de la mano de los poetas, con la musicalidad que destila la letra de “Los hombres huecos” de Eliot, o con la voz de trueno del ”Prajapati” de Daumal, o con los “trumanos” de Lacan. Se encontrará también con la manera en que resuena la voz de Alberto Laiseca en un teléfono y con el witz a la hora de hablarnos sobre la pesadilla, el terror, el sexo, el humor, en definitiva, sobre lo que se desliza en el acto de escribir e imaginar. Asimismo, el lector podrá toparse con “esa bomba de lo real, que no cesa de no explotar” en la vida de los sujetos y las sociedades, “esa bomba” de la cual el psicoanalista se volverá el artífice, entre la cautela y el riesgo calculado. Podrá, a su vez, recorrer los binomios: “trauma y real”, “trauma y defensa”, “trauma y despertar”, “trauma y sexuación”, “trauma y feminidad”, ” trauma y procreación”, “trauma y sociedad”, “trauma y memoria”, “trauma y nominación”. Por otra parte, en una lectura más ardua, el 11 –S como nombre del trauma, con el efecto “caída” de las Torres, emblema del sueño americano, en su “adiós a Disneylandia”; o la huella ineludible de la historia argentina y las narrativas, las ficciones que sobre ella se posan, para “edulcorarla” o problematizarla. Son éstos, aspectos que rozan al lector y lo interpelan, entre lo tratable y lo imposible de “metabolizar”. Y una vez más, atravesando toda la Revista, como su hueso más puro, el Pase, Orientación Lacaniana y Avanzada, marcan el surco por donde ” soplan los vientos” que hinchan las velas de las Escuelas de la AMP. Las páginas de Mediodicho Nº 39 son, en este sentido, papeles esperados y, por qué no, “papeles inesperados” también. Gisela Smania
  • Don’t Stop se repite, no cesa; puede ser una voz obstinada o un silencio tortuoso. La ciencia, el mercado, el superyó, insisten con esto, atravesando nuestras vidas y tocando nuestra práctica como analistas.

    Hace poco más de un año J.-A. Miller nos anunciaba en París que, lejos de ser un anhelo, el psicoanálisis ha cambiado y eso es hoy un hecho, invitándonos también a poder decir mejor, eso que ya hacemos desde hace tiempo: analizar al parlêtre. Recogimos ese guante para pensar este número de la revista, orientados a investigar, interpelar y darnos ciertas repuestas de cómo tratamos ese frenesí actual, preguntando a AME de distintas Escuelas ¿Qué es lo nuevo en la clínica hoy? Fue un deseo y una política de trabajo, poder situar ese mejor decir de los analistas sobre su posición y su práctica, en relación a ese drang constante, expresión de lo irrefrenable que empuja siempre a la satisfacción, al más de goce, que desconoce una y otra vez el menos. J.-A. Miller nos acerca a través de su Curso Iluminaciones Profanas a un Lacan claroscuro, entre lo claro del goce atrapable en el objeto a y lo opaco del goce tal cual es; la repetición entre álgebra y estilo, enmarca nuestra revista en la Sección Orientación Lacaniana. En los tiempos compulsivos, un analista practica, recibe pedidos que no llegan a ser demandas, parlêtres que hablan más con el cuerpo que con las palabras, dialectos excesivos e impetuosos, toxicómanos con las sustancias y con los amores. La presencia del analista como pausa, los tiempos de los análisis, los afectos depositados en la transferencia, como así también la profundización sobre los conceptos de repetición e iteración; se darán cita en la primera parte de la temática central. Entusiasmados de acompañar los próximos acontecimientos de la AMP con nuestra Mediodicho en mano, enlazamos la clínica del no cesa a las Virtualidades de la época: tres trabajos sobre El imperio de las imágenes abordan el imperativo de la vigilancia, la sexualidad virtual y la eficacia de un No- todo ante la pregunta sobre ¿qué anudan los nuevos inventos sintomáticos, y qué corre el riesgo de quedar desanudado? Un poco urgidos por la prisa que nos imprimen los hiperactivos tiempos modernos, pero atentos a la hora de precisar el detalle, nos adentramos en el tema del próximo Congreso de la AMP: El cuerpo hablante. Los cuerpos tomados por los signos de la época, y de las épocas, lo que se escribe, las marcas, y lo que queda por fuera de ellas, serán tratados en la Sección Cuerpos a la letra. ¿Cómo biendecir el análisis de un parlêtre? No hay un modo de hacerlo, pero sí el abanico de singularidades que cada analizante devenido analista puede transmitir sobre su propia experiencia. La clínica del psicoanálisis puro se verifica en el Pase, y en esta ocasión, no sólo en los testimonios de los AE, sino también del trabajo en el dispositivo desde la perspectiva del pasador. Atrapados un poco por la época -y a gusto con eso- merodeamos en las nuevas modalidades de ficción: ya no son los largometrajes o las eternas novelas el menú más consumido, sino las series o los microrrelatos. El lector encontrará en nuestra Microsección preciosas piezas breves que no podrá dejar de degustar. Lo que no cesa en las fiestas, en el cine y en las series de TV. El progreso que avanza y la objeción del discurso analítico, se dejan -sorprendentemente- apresar, en la lectura de Perspectivas, ideas y problemas. Este número respiró los aires de la época, y el no parar se hizo presente más de una vez en un acelerado trabajo del comité. Hoy podemos decirle al lector: aguarde, lo esperamos, vale la pena detenerse a leer Don’t Stop. Eugenia Molina
  • ¿De qué está hecho ese particular encuentro entre los que escriben, los que leen y los que editan? ¿Viven las publicaciones por sí mismas? ¿Dónde van a parar? ¿Es el lector el que debe ir hacia la publicación o la publicación debe encontrar su lector? Estas preguntas, tomadas de la letra de Juan José Saer, definen de alguna manera eso que anima la tarea editorial sostenida en estos 38 números de lo que dimos en llamar “Mediodicho, nueva serie”. Una publicación que llega hoy, una vez más, para pasar a formar parte del circuito libidinal de los objetos que componen, no sólo el tejido transferencia! de nuestra propia comunidad psicoanalítica, sino -fundamentalmente- el campo de la “industria cultural” de la ciudad. La temática de los lazos sexuales surge del ejercicio de interpretar la ocasión, el kairos para hacer resonar en el concierto de lo social un asunto que interesa especialmente al psicoanálisis, como es “el real de la sexualidad”; un real que se entromete, insiste, empuja y habita los debates actuales. ¿Qué consecuencias extraemos hoy de la expresión de Lacan “no hay relación sexual”? ¿Cómo entendemos “el ácido de la contingencia”, emanado, consecuencia de esa “no-relación”? ¿Cómo pensar, a la luz de las manifestaciones que la sexualidad toma, “las formas de la sexuación y de la identificación sexual”? Asistimos a un tiempo de “redefinición legal y política de los vínculos sexuales, de los derechos sexuales y reproductivos”. Las respuestas orientadas por la institucionalización del goce y las ficciones jurídicas que la sostienen, ubican un nuevo escenario en la manera de tratar esa “falla irreductible de lo sexual, inherente a todo ser que habla”. ¿Cómo verificamos que se presenta hoy el goce sexual, ese goce “siempre entre comillas, al que sólo se lo conoce bajo las especies del tropiezo, del fracaso”? ¿Cómo evalúa hoy el DSM la experiencia más íntima de un sujeto en su relación a la sexualidad? ¿Cómo incide en la manera de vivir, en las pequeñas prácticas cotidianas de cada quien, este nuevo escenario? ¿De qué manera el psicoanalista se orienta en este contexto por el “artefacto precioso”, la solución singular que el síntoma constituye, qué práctica se desprende de allí y cómo la demuestra? Para localizar estas preguntas y para encontrar seguramente muchas más, mediodichas a lo largo de toda la Revista, el lector podrá trazar su propio trayecto y entrecruzar -como los lazos de la portada- múltiples perspectivas que van desde los trazos gruesos al detalle de cada texto, ligado a un estilo y tono particular. Dos Secciones temáticas, cuyos nombres designan eso del sexo imposible de uniformizar, reúnen un conjunto de textos sobre los que el lector podrá, por ejemplo, tender el hilo que lo lleve del desencuentro inaugural entre Adán y Eva, “más acá del Paraíso”, a los sujetos del siglo XXI, pegados a los objetos que la ciencia y el mercado le proponen, sometidos a un empuje irrefrenable, o “anoréxicos sexuales”, sexless. Podrá también tender un hilo que lo lleve a recorrer los distintos matices que el arte, llevándonos la delantera, ha propuesto como tratamiento de lo sexual; desde el surrealismo con Frida, su relación al cuerpo, al amor, al goce y el deseo, a sujetos que “viven el milagro” de haberse encontrado con una cabra o un chimpancé, o que caminan decididos sobre los contornos que dibuja la sexualidad con la pulsión de muerte. Medíodicho 38 propone, además, como en cada número y como médula de la publicación, sus Secciones Orientación Lacaniana, Avanzada y El pase -como corazón de la experiencia analítica. En cada una, el lector podrá localizar el alcance político, clínico y epistémico del trabajo sostenido que la Asociación Mundial de Psicoanálisis lleva adelante en las distintas latitudes de Europa y América. No queda más que invitarlos a iniciar el recorrido por “las profundidades del gusto”. Gisela Smania
  • ¿Qué entendemos por un nuevo simbólico? Un simbólico descarnado, donde en lugar de la ley rige ahora la regulación. Donde el significante, que pasa a funcionar como signo de identificación, puede quedar standarizado y regido por el efecto simultáneo de la imagen. Si hay un nuevo uso del significante ¿qué quiere decir hablar? La proposición que queremos abrir conceptualmente es: los hombres hablan, ya que intervenir en el hombre, en nombre de ser hablante, podría ser la definición del psicoanálisis. Nos interesamos en los trabajos que permiten captar, en la enseñanza de Lacan, el viraje del lenguaje, como estructurado, a lalengua para poder operar con nuestro discurso en el mundo de la triple w y su parafernalia del punto com. ¿Adivina usted, estimado y exiguo lector de editoriales, quién permanece silencioso en el análisis además de la pulsión? ¿Tienen algo en común el pensamiento de Witgensttein y el de Lacan? De lo que no se puede hablar, mejor callar. Por señalar con el dedo algo que nos inspire, le recomiendo navegar este número en clave clínica. El habla analítica, la virtud alusiva de la interpretación, y el famoso gesto de San Juan con el que habrá que clikear actualizar, otra vez y otra vez. Cuando lo privado es espectáculo, ajeno a la retórica del secreto y lo inefable, ¿por qué la intimidad se transforma en una tiranía? El espectáculo de la intimidad en Internet, que no se apoya, como antaño, en la cultura letrada y el canónico género de la novela, pareciera, sin embargo, realizar algunos imposibles borgeanos. Cuentos de Borges como “El Aleph” o “El jardín de los senderos que se bifurcan” sirven como metáforas de lo que es Internet, una espacialidad virtual con vocación de totalidad: todo se puede ver. Los nuevos textos, esos que remiten a una comprensión sin gramática, sin lo normado del lenguaje, se imponen. SMS por el celular, redes sociales en las que se alternan el protocolo del asistiré y me gusta, han creado una nueva generación de lectores. ¿Cómo llegarán a ellos nuestras producciones?, o, más precisamente, ¿llegarán? Pero lo simbólico no se transforma sólo como efecto de la época, porque hablar es gozar; los analistas de la Escuela, con sus testimonios, nos transmiten qué pasa con él al final de la experiencia analítica. Entonces, nos proponemos explorar tres vías en este número: -el silencio (lo que tienen en común el analista y la pulsión) -el habla analítica (interpretación, la virtud alusiva, y los límites del lenguaje) -los impasses del nuevo simbólico (nuevos textos / lectores, efectos en los lazos, los cuerpos…:) Lo invito a ese gesto inmemorial -que siguió al despliegue de los códices-, y con su índice dé vuelta las páginas que siguen para leer estos artículos que son también nuestras apuestas. Pilar Ordóñez
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    ¿Por qué hablar de los afectos una vez más, un tema sobre el que tanto se ha dicho en psicoanálisis? La retórica que engendran los afectos, sus nombres, modalizan los efectos en el ser hablante. Por eso las variaciones que se constatan actualmente en la pregnancia y en los principios organizadores del orden simbólico no resultan indiferentes, menos aún a una práctica que opera con la palabra. Hacia el final de su enseñanza, Jacques Lacan propone retomar el lenguaje clásico de las pasiones, al que suma un aporte inaudito en el tratamiento que de ellas habían hecho la filosofía y la ciencia. En el camino de la verificación, y sólo bajo esa condición, propone entenderlas como una pincelada de real. La temática que propone este número nos permitió ubicar una tensión que va desde los efectos del VII Congreso de la AMP -Sínthoma y semblante- hasta los movimientos preparatorios del próximo que se celebrará en 2012, bajo el título El orden simbólico en el siglo XXI. No es más lo que era. ¿Qué consecuencias para la cura? La lectura sobre el entusiasmo inopinado, como aquello que obstaculiza captar el movimiento interpretativo de una orientación, nos indujo al trabajo para despejar qué forma cobra este obstáculo en nuestras publicaciones. Así, la sección dedicada al Pase toma la primera persona del singular a su cargo y recopila los testimonios de los cuatro AE que demostraron -en ocasión de visitar nuestra Sección- la mínima distancia obtenida en el final entre enunciado y enunciación. Claro que el problema de la enunciación es más complejo y si es convocado aquí no es para imponer la ley del corazón, sino para constatar cómo cada practicante articula la episteme y su relación al inconsciente. Por eso los artículos seleccionados traccionan desde la clínica los desarrollos conceptuales. Nos interesó intersectar el tratamiento clásico de la angustia con la perspectiva de época que se infiltra en la urgencia. Esos toques de real, incluidos en un imposible catálogo – las pasiones alegres en el final del análisis, las del ser, las del alma, las que apuntan a la inconsistencia del Otro- remiten a la incidencia del lenguaje sobre un cuerpo. Las pasiones de la ciudad ingresaron por la vía del acontecimiento político e histórico que hemos dado en llamar Bicentenario, desde allí retomamos unas marcas de escritura. Pero como no es el pasado ni el futuro lo que nos inquieta, sino más bien las huellas que actualizarnos en el decir, incluirnos en la sección “Avanzada” una entrevista que pone en hora nuestras conversaciones sobre la culpa y el superyó. Este comité entiende que el ejercicio de la escritura es el único medio para llegar a otros y conmoverlos a favor de la causa analítica. Ejercicio que nos permite pasar nuestro saber a aquellos que no comparten la complicidad de la experiencia del análisis. En el trabajo de editorialización de los textos, encontrarnos necesaria la conformación de un comité de traductores, que acompañara nuestra artesanal y polifónica labor con la lengua. Esta estructura del Staff, que incluye asesores, referatos, editores y corresponsales, se propone hacer su aporte para organizar y formalizar una función que J.-A. Miller destaca como propia de la Escuela, la de mentor de escritura. Pilar Ordóñez

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