{"id":93,"date":"2023-04-07T15:36:36","date_gmt":"2023-04-07T18:36:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/?page_id=93"},"modified":"2023-04-09T19:58:15","modified_gmt":"2023-04-09T22:58:15","slug":"sigmund-freud","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/bibliografia\/sigmund-freud\/","title":{"rendered":"Sigmund Freud"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container has-pattern-background has-mask-background nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1352px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"color: #0b6e99;\">Freud, S. (1912), \u201cSobre la din\u00e1mica de la transferencia\u201d, <em>Obras completas,<\/em> Volumen XII, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEs innegable que dome\u00f1ar los fen\u00f3menos de la transferencia depara al psicoanalista las mayores dificultades, pero no se debe olvidar que justamente ellos nos brindan el inapreciable servicio de volver actuales y manifiestas las mociones de amor escondidas y olvidadas de los pacientes; pues, en definitiva, nadie puede ser ajusticiado <em>in absentia o in effigie<\/em>.\u201d p. 105<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;margin-bottom:20px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-2\"><p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"color: #0b6e99;\">Freud, S. (1919) \u201cRecordar, repetir, reelaborar\u201d, <em>Obras completas,<\/em> Volumen XII, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSolo en el apogeo de las resistencias descubre uno, dentro del trabajo en com\u00fan con el analizado, las mociones pulsionales (&#8230;) En esas circunstancias, el m\u00e9dico no tiene m\u00e1s que esperar y consentir un decurso que no puede ser evitado, pero tampoco apurado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pr\u00e1ctica, esta reelaboraci\u00f3n de las resistencias puede convertirse en una ardua tarea para el analizado y una prueba de paciencia para el m\u00e9dico. No obstante, es la pieza de trabajo que produce el m\u00e1ximo efecto alterador sobre el paciente y que distingue al tratamiento anal\u00edtico de todo influjo sugestivo.\u201d p. 157<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;margin-bottom:20px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-3\"><p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"color: #0b6e99;\"><em>Freud, S. (1919) \"<\/em>Lo Ominoso\"<em>, <\/em><em>Obras completas,<\/em> Volumen XVII, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\"El factor de la repetici\u00f3n de lo igual como fuente del sentimiento ominoso acaso no sea aceptado por todas las personas. Seg\u00fan mis observaciones, bajo ciertas condiciones y en combinaci\u00f3n con determinadas circunstancias se produce inequ\u00edvocamente un sentimiento de esa \u00edndole.\" p. 236<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\"(\u2026) lo \u00abominoso\u00bb. No hay duda de que pertenece al orden de lo terror\u00edfico, de lo que excita angustia y horror; y es igualmente cierto que esta palabra no siempre se usa en un sentido que se pueda definir de manera tajante. Pero es l\u00edcito esperar que una palabra-concepto particular contenga un n\u00facleo que justifique su empleo. Uno querr\u00eda conocer ese n\u00facleo, que acaso permita diferenciar algo \u00abominoso\u00bb dentro de lo angustioso.\" p. 219<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\"La palabra alemana <em>\u00abunheimlich\u00bb * <\/em>es, evidentemente, lo opuesto de <em>\u00abheimlich\u00bb <\/em>, <em>\u00abheimisch\u00bb <\/em>, <em>\u00abvertraut\u00bb <\/em>; y puede inferirse que es algo terror\u00edfico justamente porque <em>no <\/em>es consabido <em>{bekuiint) <\/em>ni familiar. Desde luego, no todo lo nuevo y no familiar es terror\u00edfico; el nexo no es susceptible de inversi\u00f3n. Solo puede decirse que lo novedoso se vuelve f\u00e1cilmente terror\u00edfico y ominoso; algo de lo novedoso es ominoso, pero no \u00fanico. A lo nuevo y no familiar tiene que agregarse algo que lo vuelva ominoso.\" p. 220<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;margin-bottom:20px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-4\"><p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"color: #0b6e99;\">Freud, S. (1920) \"M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer\", <em>Obras completas,<\/em> Volumen XVIII, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\"\u00bfPuede el esfuerzo <em> <\/em>de procesar ps\u00edquicamente algo impresionante, de apoderarse enteramente de eso, exteriorizarse de manera primaria e independiente del principio de placer? Comoquiera que sea, si en el caso examinado ese esfuerzo repiti\u00f3 en el juego una impresi\u00f3n desagradable, ello se debi\u00f3 \u00fanicamente a que la repetici\u00f3n iba conectada a una ganancia de placer de otra \u00edndole, pero directa.\" p.16<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\"Para hallar m\u00e1s inteligible esta \"compulsi\u00f3n de repetici\u00f3n\" que se exterioriza en el curso del tratamiento psicoanal\u00edtico de los neur\u00f3ticos, es preciso liberarse de un error, a saber, que en la lucha contra las resistencias uno se enfrenta con las resistencias del inconsciente.\" p. 19<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;margin-bottom:20px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-5\"><p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"color: #0b6e99;\">Freud, S. (1922), \u201cPsicoan\u00e1lisis y teor\u00eda de la libido\u201d<em>, <\/em><em>Obras completas,<\/em> Volumen XIX, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUn malicioso malentendido, justificado s\u00f3lo por la ignorancia, es creer que el psicoan\u00e1lisis esperar\u00eda la curaci\u00f3n de los trastornos neur\u00f3ticos del \u00ablibre gozar de la vida\u00bb sexualmente. Cuando hace conscientes los apetitos sexuales reprimidos, el an\u00e1lisis posibilita, m\u00e1s bien, dominarlos en un grado que antes era imposible a causa de la represi\u00f3n. Con m\u00e1s derecho se dir\u00eda que el an\u00e1lisis emancipa al neur\u00f3tico de los grilletes de su sexualidad.\u201d p. 247-248.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;margin-bottom:20px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-6\"><p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"color: #0b6e99;\">Freud, S. (1930), \u201cEl\u00a0malestar en la Cultura\u201d, <em>Obras completas,<\/em> Volumen XXI, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara soportarla, no podemos prescindir de calmantes. (\u00abEso no anda sin construcciones auxiliares\u00bb, nos ha dicho Theodor Fontane.\u00bb) Los hay, quiz\u00e1, de tres clases: poderosas distracciones, que nos hagan valuar en poco nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas, que la reduzcan, y sustancias embriagadoras que nos vuelvan insensibles a ellas.\u201d p. 75<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDesde tres lados amenaza el sufrimiento; desde el cuerpo propio, que, destinado a la ruina y la disoluci\u00f3n, no puede prescindir del dolor y la angustia como se\u00f1ales de alarma; desde el mundo exterior, que puede abatir sus furias sobre nosotros con fuerzas hiperpotentes, despiadadas, destructoras; por fin, desde los v\u00ednculos con otros seres humanos. Al padecer que viene de esta fuente lo sentimos tal vez m\u00e1s doloroso que a cualquier otro.\u201d p. 76<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c(&#8230;) tropezamos con una aseveraci\u00f3n tan asombrosa que nos detendremos en ella. Enuncia que gran parte de la culpa por nuestra miseria la tiene lo que se llama nuestra cultura; ser\u00edamos mucho m\u00e1s felices si la resign\u00e1ramos y volvi\u00e9ramos a encontrarnos en condiciones primitivas. Digo que es asombrosa porque, comoquiera que se defina el concepto de cultura, es indudable que todo aquello con lo cual intentamos protegernos de la amenaza que acecha desde las fuentes del sufrimiento pertenece, justamente, a esa misma cultura.\u201d p. 85<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;margin-bottom:20px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-7\"><p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"color: #0b6e99;\">Freud, S. (1937), \u201cAn\u00e1lisis terminable e interminable\u201d, <em>Obras completas,<\/em> Volumen XXIII, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi un conflicto pulsional no es actual, no se exterioriza, es imposible influir sobre \u00e9l mediante el an\u00e1lisis. La advertencia de no despertar a los perros dormidos, que tan a menudo se opone a nuestros empe\u00f1os por explorar el mundo ps\u00edquico subterr\u00e1neo, es particularmente ociosa respecto de las constelaciones de la vida an\u00edmica. En efecto, si las pulsiones crean perturbaciones, eso es prueba de que los perros no est\u00e1n dormidos (&#8230;)\u201d p. 233<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDeteng\u00e1monos un momento para asegurar al analista nuestra simpat\u00eda sincera por tener que cumplir \u00e9l con tan dif\u00edciles requisitos en el ejercicio de su actividad. Y hasta pareciera que analizar ser\u00eda la tercera de aquellas profesiones \u00abimposibles\u00bb en que se puede dar anticipadamente por cierta la insuficiencia del resultado. Las otras dos, ya de antiguo consabidas, son el educar y el gobernar. No puede pedirse, es evidente, que el futuro analista sea un hombre perfecto antes de empe\u00f1arse en el an\u00e1lisis, esto es, que s\u00f3lo abracen esa profesi\u00f3n personas de tan alto y tan raro acabamiento. Entonces, \u00bfd\u00f3nde y c\u00f3mo adquirir\u00eda el pobre diablo aquella aptitud ideal que le hace falta en su profesi\u00f3n? La respuesta rezar\u00e1: en el an\u00e1lisis propio (\u2026)\u201d p. 249-250<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfEs posible tramitar de manera duradera y definitiva, mediante la terapia anal\u00edtica, un conflicto de la pulsi\u00f3n con el yo o una demanda pulsional pat\u00f3gena dirigida al yo? Acaso no sea ocioso, para evitar malentendidos, puntualizar con m\u00e1s precisi\u00f3n lo que ha de entenderse por la frase \u00abtramitaci\u00f3n duradera de una exigencia pulsional\u00bb. No es, por cierto, que se la haga desaparecer de suerte que nunca m\u00e1s d\u00e9 noticias de ella. Esto es en general imposible, y tampoco ser\u00eda deseable.\u201d p. 227<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":16,"menu_order":1,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-93","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/93","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=93"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/93\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":157,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/93\/revisions\/157"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/16"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=93"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}