{"id":665,"date":"2017-05-19T14:50:35","date_gmt":"2017-05-19T17:50:35","guid":{"rendered":"http:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas-anuales\/?post_type=avada_portfolio&amp;p=665"},"modified":"2017-05-19T14:50:35","modified_gmt":"2017-05-19T17:50:35","slug":"virilidades-29-2","status":"publish","type":"avada_portfolio","link":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/portfolio-items\/virilidades-29-2\/","title":{"rendered":"VIRILIDADES #29"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-one-full fusion-column-first fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-title title fusion-title-1 sep-underline sep-solid fusion-title-text fusion-title-size-four\" style=\"--awb-margin-bottom:0px;--awb-sep-color:#323643;\"><h4 class=\"fusion-title-heading title-heading-left fusion-responsive-typography-calculated\" style=\"margin:0;--fontSize:30;line-height:1.5;\">\u201cPara \u00e9l, mirar tiene el valor de tocar\u201d<\/h4><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p><strong><span style=\"font-size: medium\">Una lectura del caso del Hombres de las Ratas por Esthela Solano Su\u00e1rez. Recorte del texto que se encuentra en Revista LACANIANA de Psicoan\u00e1lisis, n\u00b0 22: El demonio del pudor. Escuela de la Orientaci\u00f3n Lacaniana, Buenos Aires, 2017.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-sep-clear\"><\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:15px;margin-bottom:15px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-sep-clear\"><\/div><div class=\"fusion-image-element fusion-image-align-center in-legacy-container\" style=\"text-align:center;--awb-caption-title-font-family:var(--h2_typography-font-family);--awb-caption-title-font-weight:var(--h2_typography-font-weight);--awb-caption-title-font-style:var(--h2_typography-font-style);--awb-caption-title-size:var(--h2_typography-font-size);--awb-caption-title-transform:var(--h2_typography-text-transform);--awb-caption-title-line-height:var(--h2_typography-line-height);--awb-caption-title-letter-spacing:var(--h2_typography-letter-spacing);\"><div class=\"imageframe-align-center\"><span class=\" fusion-imageframe imageframe-none imageframe-1 hover-type-none\"><img decoding=\"async\" width=\"468\" height=\"675\" title=\"Lacaniana 22 Bis\" src=\"http:\/\/localhost\/eolcba\/jornadas2017\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/Lacaniana-22-Bis.jpg\" alt class=\"img-responsive wp-image-680\" srcset=\"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/Lacaniana-22-Bis-200x288.jpg 200w, https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/Lacaniana-22-Bis-400x577.jpg 400w, https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/Lacaniana-22-Bis.jpg 468w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 468px\" \/><\/span><\/div><\/div><div class=\"fusion-sep-clear\"><\/div><div class=\"fusion-separator fusion-full-width-sep\" style=\"margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:15px;margin-bottom:15px;width:100%;\"><\/div><div class=\"fusion-sep-clear\"><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-2\"><p style=\"text-align: justify\">(&#8230;) Volviendo al tema de su sexualidad, una vez m\u00e1s, el Hombre de las Ratas\u00a0recuerda que desde la infancia siempre sufri\u00f3 de sus erecciones. Y que \u00e9stas se\u00a0produc\u00edan cada vez que imaginaba desnuda a una mujer que lo excitaba. Sin embargo,\u00a0admite que a pesar de su excitaci\u00f3n sexual, no practic\u00f3 la masturbaci\u00f3n\u00a0durante la pubertad. Tambi\u00e9n constata que, ya adulto, su vida sexual fue bastante\u00a0pobre. De esto deduce que su sexualidad \u00abse hab\u00eda conformado simplemente con\u00a0mirar\u00bb.5 Freud escribe en sus notas : \u00abPara \u00e9l, mirar tiene el valor de tocar\u00bb.6\u00a0En efecto, la palabra c~ave nos es aportada por el propio sujeto cuando admite\u00a0que para \u00e9l la satisfacci\u00f3n sexual se condensa en la mirada. La mirada como\u00a0objeto plus de goce se substituye en el lugar de la imposible relaci\u00f3n sexual,\u00a0procur\u00e1ndole una satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El paciente mismo puso en primer plano, el componente voyerista de su vida\u00a0er\u00f3tica, desde la primera sesi\u00f3n de an\u00e1lisis propiamente dicha, cuando dijo: \u00abMi\u00a0vida sexual empez\u00f3 muy temprano. Me acuerdo de una escena de mi cuarto o\u00a0quinto a\u00f1o (desde mi sexto a\u00f1o poseo un recuerdo completo), que a\u00f1os despu\u00e9s\u00a0me aflor\u00f3 con claridad. Ten\u00edamos una gobernanta joven, muy bella, la se\u00f1orita\u00a0Peter. Cierta velada yac\u00eda ella, ligeramente vestida, sobre el sof\u00e1 leyendo; yo\u00a0yac\u00eda junto a ella y le ped\u00ed permiso para deslizarme bajo su falda. Lo permiti\u00f3,\u00a0siempre que yo no dijera nada a nadie. Ten\u00eda poca ropa encima, y yo le toqu\u00e9 los\u00a0genitales y el vientre, que se me antoj\u00f3 curioso. Desde entonces me qued\u00f3 una\u00a0curiosidad ardiente, atormentadora, de mirar el cuerpo de las mujeres\u00bb.7\u00a0Nuestro peque\u00f1o voluptuoso se muestra muy emprendedor desde sus cuatro o\u00a0cinco a\u00f1os. Renovar\u00e1 la experiencia algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde con otra gobernanta,\u00a0la se\u00f1orita Lina, de tal manera que recostado a su lado en la cama, la descubr\u00eda y\u00a0la tocaba, mientras que ella se dejaba hacer complacientemente. Estas experiencias\u00a0despiertan en \u00e9l la curiosidad ardiente de mirar el cuerpo de las mujeres, de lo\u00a0que no se privaba en el momento de los ba\u00f1os compartidos durante su temprana\u00a0edad con la gobernanta de turno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta experiencia infantil activa el deseo de mirar. A partir de la manera en que\u00a0\u00e9l habla de esto, constatamos que, en un primer tiempo, satisfac\u00eda su curiosidad\u00a0a trav\u00e9s del acto de tocar. El no ve, toca. Toca entonces los genitales y el vientre\u00a0de la se\u00f1orita Peter, y esto le parece \u00abcurioso\u00bb. Dicho t\u00e9rmino figura en las notas\u00a0de Freud entre comillas: \u00abcurios\u00bb,8 y denota seg\u00fan los traductores la presencia de\u00a0una palabra extranjera que, a pesar de no ser germ\u00e1nica, es sin embargo empleada\u00a0en alem\u00e1n bajo la influencia del franc\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan la etimolog\u00eda, la palabra curieux en franc\u00e9s proviene del lat\u00edn curius,\u00a0bajo la forma de \u00abcurios\u00bb, que tiene que ver con los \u00abcuidados\u00bb, y que siglos m\u00e1s\u00a0tarde adquiere la significaci\u00f3n de curieux.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es interesante constatar la presencia de esta palabra prestada, de esta palabra\u00a0extranjera, surgida de la boca del paciente, justamente cuando evoca la impresi\u00f3n\u00a0infantil que se produce en \u00e9l cuando toca los genitales de un cuerpo de mujer.\u00a0Algo extra\u00f1o, extranjero, relativo a ese cuerpo Otro se impone ante \u00e9l. No sabe\u00a0qu\u00e9 es lo que toc\u00f3. Sabe que es \u00abcurios\u00bb y consecuentemente, \u00e9l mismo se vuelve\u00a0curioso, siguiendo as\u00ed, sin saberlo, el desliz impuesto por la lengua que hacia el\u00a0siglo XVI produce un desplazamiento de la palabra \u00abcurios\u00bb, en el sentido de\u00a0\u00abcuidar\u00bb, hacia el sentido actual de curieux, que alude a una persona deseosa de\u00a0ver o de saber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entonces, \u00bfc\u00f3mo podemos leer este fragmento? El acto de tocar lo lleva a\u00a0experimentar algo que produce un agujero en la representaci\u00f3n. Aquello que experimenta\u00a0con su mano es irrepresentable, en tanto que es inasimilable a la representaci\u00f3n\u00a0que \u00e9l tiene de su propio cuerpo. En ese momento se encuentra con\u00a0algo extra\u00f1o, inasimi4t,ble, que contradice la consistencia de la representaci\u00f3n de\u00a0su propio cuerpo. Entonces, podemos suponer que el tocar, la palpaci\u00f3n de un\u00a0cuerpo Otro, lo enfrenta con la dimensi\u00f3n de lo h\u00e9tero cuya consecuencia es la\u00a0de inducir en lo representable un efecto de agujero. A este efecto de agujero responder\u00e1\u00a0en el sujeto el deseo de mirar mujeres desnudas. \u00bfNo es el objeto mirada\u00a0como plus-de-gozar, y como causa del deseo, lo que viene al lugar \u00abde lo que del\u00a0Otro, no es posible percibir\u00bb,9 como lo indica Lacan en el Seminario 20?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aquello que del Otro no pudiese ser percibido y que escapa a la percepci\u00f3n,\u00a0a la mirada, a lo palpable, a lo visible, a lo imaginable, a lo representable pone\u00a0de relieve lo real sin sentido, que ex-siste al registro imaginario y simb\u00f3lico. Es\u00a0entonces, como lo se\u00f1ala Lacan, que para el hombre, el objeto a viene al lugar del\u00a0partenaire faltante, substituci\u00f3n que se sostiene en el dispositivo del fantasma,\u00a0produci\u00e9ndose y surgiendo como consecuencia de lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De ahora en m\u00e1s, nuestro peque\u00f1o voluptuoso tendr\u00e1 que arregl\u00e1rselas con la\u00a0mirada, \u00e9l mismo se vuelve todo mirada, despu\u00e9s de haber sido mirado por eso\u00a0tan extra\u00f1o que experiment\u00f3 con su gobernanta complaciente. Su ser de mirada\u00a0recubrir\u00e1 bajo el velo del fantasma el real sin sentido del Otro sexo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La apetencia voyerista como \u00e9l mismo lo indica, tendr\u00e1 consecuencias de\u00a0goce. Recuerda que desde los seis a\u00f1os sufr\u00eda. erecciones. Las padec\u00eda al punto\u00a0que un d\u00eda va quejarse a su madre, no sabiendo qu\u00e9 hacer con e e fen\u00f3meno. Para\u00a0lograr pedirle ayuda a su madre le hizo falta -como \u00e9l lo indica-, poder vencer\u00a0sus escr\u00fapulos, ya que en cierto modo present\u00eda el lazo \u00edntimo que ligaba sus\u00a0erecciones con sus fantasmas, fantasmas que \u00e9l mismo llamaba &#8216;mis representaciones\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n cuenta que en esa \u00e9poca sus violentos deseos de mirar mujeres desnudas\u00a0produc\u00edan en \u00e9l \u00abun sentimiento de inquietante extra\u00f1eza -unheimlich- como\u00a0si por fuerza habr\u00eda de suceder algo si yo lo pensaba, y deb\u00eda hacer toda clase de\u00a0cosas para impedirlo\u00bb.1\u00ba Asimismo, dice que en \u00e9l se impon\u00eda \u00abla idea enfermiza\u00a0de que los padres sabr\u00edan mis pensamientos, lo cual me lo explicaba figur\u00e1ndome\u00a0que yo los hab\u00eda expresado sin que yo mismo me escuchara hablar\u00bb. 11 Despu\u00e9s\u00a0de haber desplegado esta serie, el paciente agrega: \u00abVeo en eso el comienzo de\u00a0mi enfermedad\u00bb. 12<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cambio, Freud considera que el paciente acaba de exponer aqu\u00ed, durante su\u00a0primera sesi\u00f3n de an\u00e1lisis, no el comienzo de su enfermedad, sino su enfermedad\u00a0misma, es decir una neurosis obsesiva completa, \u00abel n\u00facleo y el modelo de su\u00a0neurosis ulterior, un organismo elemental en cierto modo cuyo estudio -y s\u00f3lo\u00a0\u00e9l- podr\u00e1 permitimos comprender la organizaci\u00f3n compleja de la enfermedad\u00a0actual\u00bb. 13<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta secuencia del relato del paciente es extremadamente rica. Podemos constatar\u00a0que las coordenadas del s\u00edntoma en tomo a las que girar\u00e1 su an\u00e1lisis fueron\u00a0planteadas por \u00e9l desde la primera sesi\u00f3n. El relato del paciente presenta el proceso\u00a0de constituci\u00f3n del s\u00edntoma neur\u00f3tico infantil, como la respuesta al real de\u00a0lo sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De entrada, es f\u00e1cil constatar su orientaci\u00f3n sexuada viril, afirmada muy tempranamente.\u00a0Son los cuerpos de las mujeres los que lo atraen, en la medida en que\u00a0le indican un misterio, el misterio de la feminidad. El avanza en este campo para\u00a0descubrir, develar, explorar, tocar, palpar; pero en lugar de resolver el enigma,\u00a0cae en una trampa, \u00e9l mismo es tocado por la cosa curiosa y extra\u00f1a que surge\u00a0ante \u00e9l. La mano que toca, ceder\u00e1 luego su lugar a la mirada, la cual sostendr\u00e1 su deseo de mirar mujeres desnudas, mientras que el cuerpo del ni\u00f1o \u00abse goza\u00bb bajo\u00a0el dominio de la actividad pulsional en su un empuje ardiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Consecuentemente, un \u00f3rgano comienza a moverse y a hacer de las suyas, no\u00a0sin suscitar revuelo, el ni\u00f1o padecer\u00e1 entonces las erecciones y sin saber qu\u00e9 hacer\u00a0pedir\u00e1 ayuda a su madre. Aqu\u00ed constatamos el origen traum\u00e1tico del encuentro\u00a0con la sexualidad desde el momento en que el goce f\u00e1lico, fuera del cuerpo, viene\u00a0a asociarse a un cuerpo dicho \u00abmacho\u00bb bajo las incidencias del objeto plus de\u00a0goce. Como signo del trauma, entonces, surge un afecto penoso, angustiante, del\u00a0orden de un \u00absentimiento de inquietante extra\u00f1eza\u00bb &#8211; unheimlich-, como signo\u00a0de lo real, signo que testimonia de aquello que ex-siste al cuerpo a modo de un\u00a0goce que lo despierta y lo atormenta. (&#8230;)<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-title title fusion-title-2 sep-underline sep-solid fusion-title-text fusion-title-size-five\" style=\"--awb-margin-top:30px;--awb-sep-color:#323643;\"><h5 class=\"fusion-title-heading title-heading-left fusion-responsive-typography-calculated\" style=\"margin:0;--fontSize:25;--minFontSize:25;line-height:1.5;\">Referencias<\/h5><\/div><div class=\"fusion-text fusion-text-3\"><p><strong>5<\/strong> Freud, S.: \u00abNotas originales de S. Freud sobre el caso del &#8216;Hombre de las Ratas \u00ab&#8216;, op. cit., p\u00e1g. 72.<\/p>\n<p><strong>6<\/strong> lbid.<\/p>\n<p><strong>7<\/strong> Freud, S.: \u00abA prop\u00f3sito de un caso de neurosis obsesiva\u00bb, En: Obras completas. T X, Amon-ortu. Buenos Aires, 1990,\u00a0p\u00e1gs. 128-129.<\/p>\n<p><strong>8<\/strong> Freud, S.: \u00abL&#8217;homme aux rats. Journal d&#8217;une analyse\u00bb , Presses Universitaires de France, Paris, 1974, nota al pie de p\u00e1gina n\u00ba20 , p\u00e1g. 35.<\/p>\n<p><strong>9<\/strong> Lacan, J .: El Seminario, Libro 20, Aun, Paid\u00f3s, Bs.As., 1992, p\u00e1g. 78.<\/p>\n<p><strong>10<\/strong> Freud, S.: \u00abA prop\u00f3sito de un caso de neurosis obsesiva (1909)\u00bb. op. ci1 .. p\u00e1.tt. 130.<\/p>\n<p><strong>11<\/strong> lbid.<\/p>\n<p><strong>12<\/strong> lbid.<\/p>\n<p><strong>13<\/strong> lbid.<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":680,"menu_order":26,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"portfolio_category":[8],"portfolio_skills":[],"portfolio_tags":[],"class_list":["post-665","avada_portfolio","type-avada_portfolio","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","portfolio_category-lecturas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/665","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio"}],"about":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/types\/avada_portfolio"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=665"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/avada_portfolio\/665\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/media\/680"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=665"}],"wp:term":[{"taxonomy":"portfolio_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_category?post=665"},{"taxonomy":"portfolio_skills","embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_skills?post=665"},{"taxonomy":"portfolio_tags","embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/jornadas2017\/wp-json\/wp\/v2\/portfolio_tags?post=665"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}