{"id":1739,"date":"2020-10-05T08:11:37","date_gmt":"2020-10-05T11:11:37","guid":{"rendered":"https:\/\/eolcba.com.ar\/coloquio2020\/?page_id=1739"},"modified":"2020-10-05T08:11:37","modified_gmt":"2020-10-05T11:11:37","slug":"argumento","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/eolcba.com.ar\/coloquio2020\/argumento\/","title":{"rendered":"ARGUMENTO"},"content":{"rendered":"<p><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1331.2px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:20px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-order-medium:0;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-order-small:0;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p style=\"text-align: justify\">El t\u00edtulo de estas Jornadas de la Secci\u00f3n C\u00f3rdoba de la EOL lleva la marca de cierta osad\u00eda al proponer la interrogaci\u00f3n de una expresi\u00f3n de uso cotidiano, calific\u00e1ndola de paradojal, y poni\u00e9ndola en relaci\u00f3n con ese campo complejo de lo inconsciente. Nos invita a que nos dispongamos a desentra\u00f1arlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los tiempos que corren, basta mirar alrededor para ver desmoronarse ese \u201c\u00a1Todo bien!\u201d, tan cuidadosamente cebado en la sociedad actual, hasta reventar. Percibimos que una s\u00f3rdida y densa opacidad se abre paso a trav\u00e9s de los restos de ese falso resplandor de supremac\u00eda del bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">All\u00ed nos encuentra el psicoan\u00e1lisis, con su doctrina y su pr\u00e1ctica, ofreciendo una orientaci\u00f3n de lectura a estas cuestiones. Y una \u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Empecemos por Freud. Agudo lector de su \u00e9poca y de lo subjetivo, a pesar de fundar el principio del placer como organizador de la vida ps\u00edquica, destac\u00f3 su m\u00e1s all\u00e1. All\u00ed, en esos confines, se estrella cualquier b\u00fasqueda del bien. Freud supo tensar la cuerda de eso que nos habita como humanos, esa Cosa \u2013 das Ding- que vocifera lo que no anda en lo m\u00e1s \u00edntimo de lo humano. Lo que no anda, como propio de lo humano, \u00edndice de la armon\u00eda imposible entre el lenguaje que nos interviene y el cuerpo que tenemos, nos deja en relaci\u00f3n con un goce, siempre anti homeost\u00e1tico, que se hace norte de la \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis y del discurso con el que lo tratamos, el anal\u00edtico, tanto en su aspecto cl\u00ednico como en su aspecto pol\u00edtico, denunciando cualquier pretensi\u00f3n de hacer el Bien[1]. La jornada se propone interrogar las consecuencias de esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entonces, \u00bfEl psicoan\u00e1lisis es constitutivo de una \u00e9tica, a la medida de nuestro tiempo?[2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La pregunta de Lacan nos permite afinar una concepci\u00f3n de la \u00e9tica psicoanal\u00edtica, diferenci\u00e1ndola de otras. Ser\u00e1 interesante poder constatar su peculiaridad mediante ejemplos de la pr\u00e1ctica. Podr\u00edamos decir que nuestro tiempo est\u00e1 marcado por el insistente ofrecimiento a negar, ocultar ese no anda estructural. Nada es imposible (Adidas). El dolor para, vos no (Ibupirac). Make believe \u2013hacer creer (Sony). Nestl\u00e9 hace bien. Life\u00b4s good (LG), son algunos de los ejemplos de \u201cslogans\u201d que la industria farmac\u00e9utica, m\u00e9dica, alimentaria, tecnol\u00f3gica, educativa, textil \u2013entre otras- nos quieren hacer creer, o inventan para ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuanto m\u00e1s creemos en estos discursos, m\u00e1s nos sometemos a ellos. Lacan nos alertaba al respecto, hasta el punto de decir que tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica anal\u00edtica podr\u00eda contaminarse por una ideolog\u00eda del bien, donde el sujeto se sometiera a su gobierno. No estamos autom\u00e1ticamente a salvo de ello. Tendremos que diferenciar una \u00e9tica de una moral, para situar diferentes pr\u00e1cticas discursivas. Hay las que sostienen su accionar a partir de promover ideales, o inocular una ideolog\u00eda. Otras, que se basan en el af\u00e1n de curaci\u00f3n. El psicoan\u00e1lisis no busca el bien, ni la curaci\u00f3n. Porque ese m\u00e1s all\u00e1, eso que no anda, es ineliminable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La oferta de la transferencia \u2013entendida como modo de lazo inherente al Discurso Anal\u00edtico- supone una subversi\u00f3n de cualquier otro discurso contempor\u00e1neo. As\u00ed, se erige como un lugar y un lazo que invita a los sujetos a enfrentar esa Cosa oscura, fuera de significado, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier bien, e inventar un modo propio de tratar con eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es por ello que Lacan pasa revista a las diversas \u00e9ticas que se refieren al Bien, para recalar, finalmente, en la que orienta nuestro accionar: la \u00e9tica del Bien-decir[3]. Esta sentencia de Lacan coloca las cosas en el lugar adecuado: en un psicoan\u00e1lisis, el discurso anal\u00edtico hace de marco para que se revele la posici\u00f3n de decir de cada quien, m\u00e1s all\u00e1 de sus dichos. Eso implica que, entrel\u00edneas de lo que es dicho se despliega eso, hasta un l\u00edmite de lo decible, lugar donde se trata de saber leer[4], m\u00e1s all\u00e1 del sentido \u2013es decir, lo fuera-de-sentido. All\u00ed se instala la escucha y la lectura del analista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En ese entramado, ese goce opaco puede ir circunscribi\u00e9ndose hasta el punto de que cada quien pueda captar lo que lo traumatiz\u00f3, lo que del lenguaje incidi\u00f3 en el cuerpo marcando un modo de satisfacci\u00f3n iterativa. All\u00ed, en ese punto, el sujeto podr\u00e1 aprehender \u2013y aprender- a bien-decir y saber leer sobre aquello que no anda, y con el que podr\u00e1 saber-hacer all\u00ed con su soluci\u00f3n, el sinthoma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La apuesta que la \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis conlleva es ofrecer a los sujetos colocar lo que los hace sufrir en relaci\u00f3n a un lazo de amor\u2026al inconsciente, modo de no quedar sometidos a los discursos que pretenden que todo siga, todo bien, sosteniendo sus valores de mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como dec\u00edamos al inicio, all\u00ed, empero, encallan los discursos actuales. Ah\u00ed donde detr\u00e1s del Todo bien, vocifera el Todo mal. Ni en los discursos salvadores, ni en los apocal\u00edpticos esa Cosa opaca, ese goce ineliminable de los cuerpos hablantes, encontrar\u00e1 su tratamiento. Y, tanto en lo m\u00e1s \u00edntimo de un psicoan\u00e1lisis, como en aquello que podemos hacer pasar a lo social, diremos lo que hacemos, lo que o\u00edmos, lo que leemos, de un modo alusivo, \u00fanico posible de evocar eso que est\u00e1 en juego: eso, que no hay que temer enfrentar y elaborar, eso que marca nuestra humanidad, sin pretensiones de un happy end, ni visiones catastr\u00f3ficas. La dimensi\u00f3n de una posible ex -sistencia donde no todo bien, ni todo mal, pero digna del sujeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Comisi\u00f3n cient\u00edfica<\/strong>: Beatriz Udenio, Sonia Mankoff y Graciela Mart\u00ednez<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-2 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1331.2px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:20px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><ul style=\"--awb-line-height:27.2px;--awb-icon-width:27.2px;--awb-icon-height:27.2px;--awb-icon-margin:11.2px;--awb-content-margin:38.4px;--awb-circlecolor:#222222;--awb-circle-yes-font-size:14.08px;\" class=\"fusion-checklist fusion-checklist-1 fusion-checklist-default type-icons\"><li class=\"fusion-li-item\" style=\"\"><span class=\"icon-wrapper circle-yes\"><i class=\"fusion-li-icon fa-angle-right fas\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><div class=\"fusion-li-item-content\">\n[1] Lacan Jacques. El Seminario, libro 7 La \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis. Editorial Paid\u00f3s. Buenos Aires 2009.<\/p>\n<\/div><\/li><li class=\"fusion-li-item\" style=\"\"><span class=\"icon-wrapper circle-yes\"><i class=\"fusion-li-icon fa-angle-right fas\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><div class=\"fusion-li-item-content\">\n[2] Lacan Jacques. Discurso a los cat\u00f3licos. Editorial Paid\u00f3s. Buenos Aires, 2005.<\/p>\n<\/div><\/li><li class=\"fusion-li-item\" style=\"\"><span class=\"icon-wrapper circle-yes\"><i class=\"fusion-li-icon fa-angle-right fas\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><div class=\"fusion-li-item-content\">\n[3] Lacan Jacques. \u201cTelevisi\u00f3n\u201d, en Otros Escritos. Editorial Paid\u00f3s. Buenos Aires 2012<\/p>\n<\/div><\/li><li class=\"fusion-li-item\" style=\"\"><span class=\"icon-wrapper circle-yes\"><i class=\"fusion-li-icon fa-angle-right fas\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><div class=\"fusion-li-item-content\">\n[4] Miller, J.-A. \u201cLeer un s\u00edntoma\u201d, en Lacaniana Nro. 12 Las marcas de Lacan. Ed. Grama. Buenos Aires, 2011.<\/p>\n<\/div><\/li><\/ul><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-3 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-margin-top:40px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap\" style=\"max-width:1331.2px;margin-left: calc(-4% \/ 2 );margin-right: calc(-4% \/ 2 );\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-2 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:20px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:20px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-column-has-shadow fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column\"><div class=\"accordian fusion-accordian\" style=\"--awb-border-size:0px;--awb-icon-size:16px;--awb-content-font-size:var(--awb-typography4-font-size);--awb-icon-alignment:left;--awb-hover-color:#f6f4f5;--awb-border-color:rgba(255,255,255,0);--awb-background-color:#ffffff;--awb-divider-color:var(--awb-color3);--awb-divider-hover-color:var(--awb-color3);--awb-icon-color:#44405a;--awb-title-color:var(--awb-color8);--awb-content-color:var(--awb-color8);--awb-icon-box-color:#44405a;--awb-toggle-hover-accent-color:#ff3501;--awb-title-font-family:&quot;Rubik&quot;;--awb-title-font-weight:400;--awb-title-font-style:normal;--awb-title-font-size:16px;--awb-title-line-height:1.5;--awb-content-font-family:var(--awb-typography4-font-family);--awb-content-font-weight:var(--awb-typography4-font-weight);--awb-content-font-style:var(--awb-typography4-font-style);\"><div class=\"panel-group fusion-toggle-icon-unboxed\" id=\"accordion-1739-1\"><div class=\"fusion-panel panel-default panel-c8179fe87571753e9 fusion-toggle-no-divider fusion-toggle-boxed-mode\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_c8179fe87571753e9\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"c8179fe87571753e9\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-1739-1\" data-target=\"#c8179fe87571753e9\" href=\"#c8179fe87571753e9\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">Bien-decir y saber leer - BEATRIZ UDENIO<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"c8179fe87571753e9\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_c8179fe87571753e9\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify\"><em>\u201c(\u2026) el Jud\u00edo, desde el regreso de Babilonia, es aquel que sabe leer, es decir, el que de la letra toma distancia con su palabra, encontrando all\u00ed el intervalo, justo para servirse all\u00ed de una interpretaci\u00f3n\u201d. Jacques Lacan. \u201cRadiofon\u00eda\u201d (1970) P. 451, en Otros Escritos. Buenos Aires. Paid\u00f3s. 2012<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Me resulta estimulante el tema de la jornada.\u00a0 Me gusta, en especial, que tome un sintagma tan com\u00fan en el discurso cotidiano \u2013 <em>\u00bfTodo bien?<\/em>&#8211; y lo someta a exploraci\u00f3n, ya que encierra consecuencias que es preciso despejar. La expresi\u00f3n, instalada en nuestro castellano local, <em>se<\/em> <em>dice<\/em> con frecuencia. Vemos c\u00f3mo, en el t\u00edtulo mismo de la Jornada, la cuesti\u00f3n de lo que se dice est\u00e1 lanzada de entrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el texto \u201cRadiofon\u00eda\u201d, del que extraje la cita del ep\u00edgrafe, Lacan indica lo siguiente: \u201cQue el sujeto no sea aquel que sabe lo que dice, cuando claramente algo <em>se dice<\/em> a trav\u00e9s de la palabra que le falta (\u2026)\u201d (P. 428) nos permite introducirnos en el problema que quiero compartir con Uds.: la relaci\u00f3n entre lo que <em>se dice<\/em>, lo que falta en lo que se dice, y lo que se debe <em>saber leer<\/em>. Es en este entramado donde vemos emerger el bien decir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para esta indagaci\u00f3n tomo apoyo en el recorrido de J.-A. Miller en \u201cLeer un s\u00edntoma\u201d (2011): \u201cDir\u00e9 inmediatamente que el <strong>saber leer<\/strong>, como yo lo entiendo, completa el <strong>bien decir<\/strong>, que se ha vuelto un <em>slogan<\/em> entre nosotros\u201d (La negrita es m\u00eda)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Saber leer<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Miller va a introducir algo nuevo en esta insistencia en articular el saber leer con el bien decir\u2013a su manera, como lo indica. Mi impresi\u00f3n es que es esto lo que permite sacudir el \u201cslogan\u201d, que amenaza con volverse banal, y ponerlo a trabajar. Profundicemos este punto, pues implica un esfuerzo para que, en lo que se escucha que se dice no quedemos atrapados en el murmullo de lo escuchado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por supuesto que la indicaci\u00f3n de Miller vale, fundamentalmente, para situar c\u00f3mo se concibe la posici\u00f3n del analista en lo que escucha, en ese intervalo entre la letra y la palabra al que Lacan se refiere en \u201cRadiofon\u00eda\u201d, y que Miller no deja de subrayar en su texto: \u201cEl psicoan\u00e1lisis no es solo cuesti\u00f3n de escucha, <em>listening<\/em>, tambi\u00e9n es cuesti\u00f3n de lectura, <em>reading<\/em>\u201d. Pero sin duda es muy \u00fatil para indicar algo de lo que el runr\u00fan de lo que se dice en las instituciones psicoanal\u00edticas puede provocar como efecto de \u201cslogan\u201d: acomodarse en un \u201cTodo bien\u201d. No es acaso aquello de lo que nos advierte Lacan en \u201cTelevisi\u00f3n\u201d (1973. P.545. <em>Otros Escritos<\/em>) cuando dice: \u201cA la Sociedad \u2013llamada Internacional (\u2026) si me atreviese (\u2026) dir\u00eda que es actualmente una sociedad de asistencia mutua contra el discurso anal\u00edtico -La SAMCDA\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lacan, agudamente, indica all\u00ed que el discurso, al que llama anal\u00edtico, es el lazo social determinado por la pr\u00e1ctica de un an\u00e1lisis, que reconoce que el Inconsciente no ex \u2013siste m\u00e1s que a ese discurso. Y esta ex \u2013sistencia le es fundamental como premisa para ubicar la posici\u00f3n del analista y su acto en relaci\u00f3n con ello. Es justo aqu\u00ed donde se genera el lugar para el saber leer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sigamos a Miller: \u201cVoy a sostener con gusto que el bien decir en el psicoan\u00e1lisis no es nada sin el saber leer, que el bien decir propio al psicoan\u00e1lisis se funda sobre el saber leer. Si nos atenemos al bien decir, no alcanzamos m\u00e1s que la mitad de aquello de lo que se trata. Bien decir y saber leer est\u00e1n del lado del analista, son propiedad del analista, pero en el curso de la experiencia se trata de que bien decir y saber leer se transfieran al analizante. Que aprenda de alg\u00fan modo, fuera de toda pedagog\u00eda, a bien decir y tambi\u00e9n a saber leer\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Miller declina ese saber leer situ\u00e1ndolo en relaci\u00f3n con un l\u00edmite. Si seguimos la idea de lo que <em>se lee<\/em>, dir\u00edamos l\u00edmite de lo legible (y decible) como sentido, reconociendo lo que le escapa, lo fuera-de-sentido. Eso que solo puede tocarse alusivamente, a la hora de querer hacerlo pasar por un decir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Conviene que prosiga los pasos l\u00f3gicos que Miller sigue en ese texto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfD\u00f3nde leemos eso \u2013REAL- que va m\u00e1s all\u00e1 del sentido, m\u00e1s all\u00e1 del ser de lenguaje, que no es m\u00e1s que semblante? Gracias a la LETRA. En la letra est\u00e1 lo real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica, es el SINTOMA el que nos da lo m\u00e1s REAL \u2013que insiste, se repite y nos libra los restos sintom\u00e1ticos, que son lo FUERA DE SENTIDO. All\u00ed se incrusta un goce \u2013del cuerpo del ser hablante- que sufre la incidencia de la palabra.\u00a0 \u201cEl goce del s\u00edntoma testimonia que hubo un acontecimiento de cuerpo, que incidido por la palabra, se trastorn\u00f3 y desvi\u00f3\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entonces, en ese lugar en el que el significante incide all\u00ed, pero FUERA DE SENTIDO, se instala la escucha \u2013el <em>listening<\/em> del analista- que es en realidad un <em>reading<\/em>, de la LETRA.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las consecuencias son fuertes: la interpretaci\u00f3n es entonces disciplina de la lectura. La lectura de ese choque que hubo entre lenguaje y cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ahora, el bien decir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>El Bien-decir<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>Va m\u00e1s all\u00e1 de la ret\u00f3rica\u2026<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta expresi\u00f3n no es un invento de Lacan. \u201cEl arte de bien decir\u201d es la ret\u00f3rica \u2013subraya Miller, indicando, adem\u00e1s, que en el psicoan\u00e1lisis hay algo de esto, pero no todo es ret\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Encuentro ese apoyo en \u201cRadiofon\u00eda\u201d, donde Lacan se\u00f1ala lo que Miller consigna en <em>Un esfuerzo de poes\u00eda<\/em> p.115- \u201cla revoluci\u00f3n se vio reducida (\u2026) a lo que queda de ella para el lector presente de <strong>un derroche ret\u00f3rico<\/strong> poco apropiado para hacerla respetar\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si lo dej\u00e1ramos de ese lado, abonar\u00edamos a su versi\u00f3n \u201c<em>slogan<\/em>\u201d. Colijo que, para sacar a luz esto, J.-A. Miller dice que debe completarse con el saber leer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Podr\u00edamos deducir que todo lo que se vuelve <em>slogan<\/em> pierde su bien-decir, en tanto opaca, ensombrece la posibilidad de saber leer lo que en cada caso, uno por uno, <em>eso<\/em> que hace s\u00edntoma quiere decir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Considero que vale tambi\u00e9n para los temas de los discursos contempor\u00e1neos y la Escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><em>\u2026ex \u2013siste a la verdad\u2026<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Baltazar Graci\u00e1n (jesuita del siglo XVII), se refiri\u00f3 al bien decir de un modo que hizo que Lacan hablara de \u00e9l como un precursor en tanto lector agudo de su tiempo y contrario a los remilgos ret\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lacan (en Radiofon\u00eda), y luego J.-A. Miller (en <em>Un esfuerzo de poes\u00eda<\/em>, Lecci\u00f3n: Horror ante la verdad \u2013p. 182 a 186) retoman de Graci\u00e1n la referencia al SANTO. Le adjudican <em>discreci\u00f3n<\/em>, y un saber sobre la dimensi\u00f3n mentirosa de la verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nos son \u00fatiles tambi\u00e9n las referencias de Lacan en su <em>Seminario 17<\/em> (El poder de los imposibles. P. 195 a 208), cercano a Radiofon\u00eda. \u00bfQu\u00e9 sabe el discreto? Sabe del efecto de un <strong>discurso, el universitario<\/strong>, que nos adormece, nos intoxica con su pretensi\u00f3n de todo saber sobre la verdad, en el lugar del agente; reduci\u00e9ndonos a unidades de valor, con m\u00e1s medallas \u2013como los toros- y m\u00e1s <em>Masters<\/em>. \u00a0\u201cTendr\u00e1n eso en cantidad\u201d &#8211; \u00a1Y lo tenemos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le opone la posici\u00f3n del analista en el <strong>discurso anal\u00edtico<\/strong>. Se dirige a esos analistas \u201c(\u2026) que solo lo son por ser objeto \u2013objeto del analizante (\u2026). (Televisi\u00f3n, P 536). Posici\u00f3n que articula <strong>lo imposible de decirlo todo<\/strong>: el fuera-de-sentido con la ex \u2013 sistencia del decir a la verdad. El SANTO se sostiene \u00e9xtimo, residuo de un orden, no levanta polvareda, ins\u00edpido, soso, no llama a la verdad, muestra el real concernido en el goce. El analista-santo es aquel capaz de <em>escuchar<\/em> ese inconsciente, al cual (el discurso anal\u00edtico) le ex \u2013 siste. Sin pretensi\u00f3n de caridad, ni hacer el BIEN, m\u00e1s bien \u201cdescarida\u201d (P.545). Por lo tanto, no solo no dice d\u00f3nde est\u00e1 el BIEN, sino que NO HAY el BIEN, hay lo que falla, lo que fracasa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">All\u00ed, justo all\u00ed, se espera que el analista no se acobarde, y sostenga el Bien decir (no el bendecir)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">J.-A. Miller retoma esto mismo en <em>Sutilezas anal\u00edticas<\/em> (2008-2009)<em> \u2013<\/em>p. 40, indicando que el analista, entonces, acompa\u00f1a al analizante hasta que descubra su: \u201cYo soy esto que no est\u00e1 bien, que no es como los dem\u00e1s, que no apruebo, pero que es <strong>esto<\/strong>\u201d. Es <strong>eso<\/strong> de lo que no queremos saber nada, el objeto <em>a<\/em>. Ese objeto al que el analista debe plegarse: \u201c\u2026realizar lo que la estructura le impone, a saber, permitir al sujeto del inconsciente, tomarlo como causa de su deseo\u201d (Televisi\u00f3n. P. 545).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u2026 <em>y soporta la \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bf<strong>Qu\u00e9 debo hacer<\/strong>? \u2013retoma Lacan, en \u201cTelevisi\u00f3n\u201d (P. 567): \u201c(\u2026) a partir de <strong>mi <\/strong>pr\u00e1ctica extraer la \u00e9tica del Bien decir, que ya acentu\u00e9\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por lo tanto, la \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis finalmente apunta a circunscribir lo real, lo indecible, que se lee en el decir, hasta llegar con la interpretaci\u00f3n que <strong>lee<\/strong> a ese <strong><em>algo<\/em><\/strong> incrustado en el coraz\u00f3n del s\u00edntoma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para concluir, Lacan ya lo anticipaba al final del <em>Escrito<\/em> \u201cLa direcci\u00f3n de la cura y los principios de su poder\u201d, punto 19 del apartado \u201cHay que tomar el deseo a la letra\u201d (p. 610. <em>Escritos 2<\/em>), \u00bfc\u00f3mo no exigir al (analista) pajarero que sea en primer lugar <strong>un letrado<\/strong>? La parte \u201cletrada\u201d que le adjudica a Freud implica un saber leer, el deseo, a la letra. Por ello, Freud fue un \u201chombre de deseo\u201d capaz de caminar sobre un r\u00edo de fuego. A veces los santos se someten a pruebas como esa. Los orientales tambi\u00e9n. \u00bfLos analistas?<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-panel panel-default panel-09c4af38911e60e29 fusion-toggle-no-divider fusion-toggle-boxed-mode\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_09c4af38911e60e29\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"09c4af38911e60e29\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-1739-1\" data-target=\"#09c4af38911e60e29\" href=\"#09c4af38911e60e29\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">Todo bien! Paradojas del bien y lo Inconsciente - SONIA MANKOFF<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"09c4af38911e60e29\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_09c4af38911e60e29\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify\"><em>\u00bfEl psicoan\u00e1lisis es constitutivo de una \u00e9tica, a la medida de nuestro tiempo?<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lacan se hace esta pregunta en el Discurso a los cat\u00f3licos (llama as\u00ed a dos conferencias dictadas en Bruselas en el a\u00f1o 1960, a\u00f1o en el que tambi\u00e9n desarrolla su Seminario 7, La \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis). Esta pregunta parte de considerar una relaci\u00f3n entre \u00e9tica y \u00e9poca, y subraya que hay una \u00e9tica propiamente anal\u00edtica, ya que la \u00e9tica \u201ces relativa al discurso\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el Seminario de la \u00e9tica, Lacan da mucha importancia a analizar las diferentes perspectivas sobre el bien que hubo en la historia,\u00a0 <em>historizar<\/em> una determinada \u00e9tica, limita su valor, nos dice. Si en todas las \u00e9ticas hay la tendencia a referirse a un orden, se verifican, sin embargo, diferencias. Lacan analiza la \u00e9tica de \u00a0Arist\u00f3teles, \u00a0de Kant con Sade, de Spinoza, y de Bentham entre otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el seminario denuncia tambi\u00e9n, el <em>ensue\u00f1o burgu\u00e9s<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a> <\/em>\u00a0del servicio de los bienes (consumo) con la promesa de <em>confort individual<\/em>\u00a0 y nos advierte \u201cno hay ninguna raz\u00f3n para que nos hagamos los garantes de este ensue\u00f1o\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lacan tomar\u00e1 adem\u00e1s el texto freudiano para desprender la \u00e9tica que puede leerse en \u00e9l, la misma est\u00e1 fundada sobre el principio del placer como organizador de la vida ps\u00edquica, pero destacando su m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De \u00a0la oposici\u00f3n entre principio del placer y principio de realidad, \u00a0Lacan extrae <em>el verdadero sentido<\/em> que gu\u00eda a Freud y que lo diferencia de cualquier otra mirada \u00e9tica: su noci\u00f3n de \u201cDas Ding\u201d <a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, contra Das Ding se estrellan todos los intentos lineales en la b\u00fasqueda del bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00c9tica del psicoan\u00e1lisis: no hay homeostasis ni hedonismo apacible<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u201cLa experiencia moral se sit\u00faa en el principio mismo de la entrada del paciente en el psicoan\u00e1lisis\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, nos advierte Lacan, y se presenta de modo paradojal, ya que la g\u00e9nesis de dicha dimensi\u00f3n arraiga en el deseo y este incluye su prohibici\u00f3n misma.\u00a0 Pero adem\u00e1s la presencia de la exigencia del supery\u00f3 que destina al sacrificio para conseguir el bien, y cada vez m\u00e1s,\u00a0 hace que no podamos pensar en una homeostasis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El texto sit\u00faa la funci\u00f3n del bien como muralla en contra del deseo, pasando por los falsos bienes, y por la vanidad de la demanda de felicidad\u2026\u201cHacerse el garante de que el sujeto puede de alg\u00fan modo encontrar su bien mismo en el an\u00e1lisis es una suerte de estafa\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lacan dice tambi\u00e9n, con iron\u00eda, no faltan \u201c<em>ideales anal\u00edticos<\/em>\u201d guiando la direcci\u00f3n de una cura, los llama \u201cideolog\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> e incluso los enumera: (el ideal del amor humano, el ideal de la autenticidad y el ideal de la no dependencia o la profilaxis de la dependencia). Cabe aqu\u00ed preguntarse cu\u00e1les son las ideolog\u00edas que pueden desviar la experiencia hacia la moral en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lacan en cambio, invita al sujeto que en el an\u00e1lisis atisb\u00f3 su ser de objeto a, a \u201crenacer para saber si quiere lo que desea\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, es decir que para cada uno el an\u00e1lisis abre un margen en el que habr\u00e1 la posibilidad de <em>determinarse<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> a su deseo, y retroceder ante \u00e9l ser\u00e1 un modo de <em>traicionarse<\/em>.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> Recordemos la definici\u00f3n de cobard\u00eda moral con la que Lacan responde a los variados avatares de la posici\u00f3n depresiva, la depresi\u00f3n es m\u00e1s bien un ceder en su deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El seminario 7 se ubica en la primer ense\u00f1anza de Lacan, el cambio de paradigma operado a partir del Seminario A\u00fan, que ubica al goce como determinante en la conducta subjetiva, profundiza a\u00fan m\u00e1s las paradojas del bien.\u00a0 La imposible homeostasis con el goce implicar\u00e1 que la direcci\u00f3n de la cura se enfoque en los cambios del r\u00e9gimen de goce, podemos decir que el saber hacer con el sinthome tomar\u00e1 el lugar antes reservado a la \u00e9tica del deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><u>Bien decir: pluralizar los modos de lectura<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ya en Televisi\u00f3n, Lacan desarrolla m\u00e1s cabalmente la \u00e9tica del Bien decir, resalta que la extrae de su pr\u00e1ctica y ubica en ese resorte a la interpretaci\u00f3n anal\u00edtica. Es una \u00e9tica que no tiene nada que ver con ning\u00fan \u00e9xito, m\u00e1s bien aprende del fallo sistem\u00e1tico, \u00a0lo cito: \u201cresulta desesperante esa promesa de \u00e9xito para el rigor de una \u00e9tica\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Este rigor a sostener en la pr\u00e1ctica, no dice para nadie donde est\u00e1 el bien, no podr\u00eda decirlo ya que el bien para todos no existe, pero adem\u00e1s es una \u00e9tica advertida de que: \u201cNo hay hedonismo apacible para el psicoan\u00e1lisis\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0A esta posici\u00f3n \u00e9tica se accede con la formaci\u00f3n anal\u00edtica, implica orientarse por lo inconsciente, \u00a0tomar en cuenta las huellas de goce que marcaron a un parletre para partir de all\u00ed. Estas fijaciones que determinan el programa de goce para alguien, son a la vez una escritura y\u00a0 un imposible de decir, algo que puede atraparse y que a la vez\u00a0 se escapa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Bien decir el goce incluye, entonces, la lectura, el saber leer, como nos propuso Beatriz. \u201cUn an\u00e1lisis sirve para aflojar lo que, en efecto,\u00a0 se presenta como escritura de lectura fija\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, <em>pluralizar los modos de lectura<\/em><a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>para cada quien, permitiendo articularlo a los azares del encuentro con lo real en su vida, es una v\u00eda \u00e9tica, que es el reverso de la del bien fijado de antemano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>A la medida de nuestro tiempo\u2026<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si la \u00e9tica es a la medida de cada tiempo, interroguemos \u00bfcu\u00e1l es la \u00e9tica que se desprende del discurso del amo actual?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lacan ya advert\u00eda en el Seminario de la Etica, que hay consecuencias de que el ideal de felicidad pase a la pol\u00edtica, la biopol\u00edtica es el nombre de ese pasaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La fuerza de la biopol\u00edtica se hace sentir con una violencia inusitada, el ideal de felicidad se impone como una ideolog\u00eda, con mecanismos totalitarios sostenidos en el discurso cient\u00edfico, el resultado obtenido es suprimir cualquier variaci\u00f3n individual de lo que puede significar la felicidad, la heterogeneidad de las causas del deseo\u00a0 es suplantada por una medida \u00fanica que se impone y fuerza as\u00ed al sujeto a una posici\u00f3n de goce en nombre de su bien<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.Pero parad\u00f3jicamente desde la perspectiva \u00e9tica, nuestra civilizaci\u00f3n ha dejado de moverse por un bien ideal com\u00fan. <strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para Eric Laurent en \u201cEl Reverso de la Biopol\u00edtica\u201d, <em>\u00a0El estatuto fundamental de la subjetividad de nuestra \u00e9poca es la angustia<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las respuestas del parl\u00eatre pol\u00edtico a la inseguridad que siente por esa <em>relaci\u00f3n central con la angustia<\/em> determinar\u00e1n el modo de hacer comunidad, de armar lo colectivo,\u00a0 el <em>cuerpo socializado<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta interpretaci\u00f3n de Laurent sobre la subjetividad de la \u00e9poca, produce un giro importante en la concepci\u00f3n del sujeto pol\u00edtico que ya no se identifica al rasgo ideal como v\u00ednculo social, o no solamente, sino que es desde un afecto sentido en el cuerpo que se colectiviza, <em>lo com\u00fan sentido en el cuerpo <\/em>hace<em> la comunidad del acontecimiento de cuerpo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>\u201cla creencia en una comunidad ideal puede ir acompa\u00f1ada, como por su sombra, por la comunidad del acontecimiento de cuerpo\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><strong>[18]<\/strong><\/a> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este cambio de perspectiva permite leer de otro modo las respuestas que se producen colectivamente, y reinterpretar los efectos de la biopol\u00edtica sobre el cuerpo social. Estas respuestas no son estables, tienden a ser espont\u00e1neas, pueden cambiar de sentido en poco tiempo y en muchos casos, se acompa\u00f1an de un sentimiento de afirmaci\u00f3n contra el otro. <em>\u201cen respuesta a la angustia, se trata de escribir algo nuevo, algo que marca un lugar\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><strong>[19]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfPodemos leer una nueva \u00e9tica constitutiva de la comunidad del acontecimiento de cuerpo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estos cambios nos enfrentan a nuevos desaf\u00edos que debemos elucidar e interpretar, nuestras Jornadas ser\u00e1n un paso en ese camino.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Lacan Jacques. Discurso a los cat\u00f3licos. Editorial Paid\u00f3s. Buenos Aires, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Lacan Jacques. Televisi\u00f3n. Otros Escritos. Editorial Paid\u00f3s. Buenos Aires, 2012 pag 567<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Lacan Jacques. El seminario, libro 7 \u201cLa \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis\u201d. Editorial Paid\u00f3s .Buenos Aires 2009. Pag 361-362<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Ibidem pag.362<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Ibidem. Pag. 68<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Ibidem Pag. 57<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>Lacan Jacques. El seminario, libro 7 \u201cLa \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis\u201d. Editorial Paid\u00f3s .Buenos Aires 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pag. 361<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Ibidem pag. 17<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Lacan Jacques. Escritos. Pag. 649<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Miller Jacques Alain. Causa y Consentimiento. Editorial Paid\u00f3s. Buenos Aires 2019. Pag. 219<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Lacan Jacques. El Seminario libro 7 .La \u00e9tica del psicoan\u00e1lisis. Editorial Paid\u00f3s. Buenos Aires .2009. pag.381<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Lacan Jacques. Televisi\u00f3n. Otros Escritos. Editorial Paid\u00f3s. Buenos Aires, 2012 pag 570<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Laurent Eric.\u201dLa felicidad o la causa del goce\u201d. En www.eol.org.ar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Laurent Eric .Lecturas del s\u00edntoma.\u00a0 En www.Psicoan\u00e1lisis in\u00e9dito.com<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Ibidem<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Laurent Eric.\u201dLa felicidad o la causa del goce\u201d. En www.eol.org.ar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a>Laurent Eric. El reverso de la biopol\u00edtica. Buenos Aires.\u00a0 Grama ediciones, 2016. Pag.253<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a>Ibidem pag.260<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a>Ibidem pag.255<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><div class=\"fusion-panel panel-default panel-c4441a0dbbf7b6071 fusion-toggle-no-divider fusion-toggle-boxed-mode\"><div class=\"panel-heading\"><h4 class=\"panel-title toggle\" id=\"toggle_c4441a0dbbf7b6071\"><a aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"c4441a0dbbf7b6071\" role=\"button\" data-toggle=\"collapse\" data-parent=\"#accordion-1739-1\" data-target=\"#c4441a0dbbf7b6071\" href=\"#c4441a0dbbf7b6071\"><span class=\"fusion-toggle-icon-wrapper\" aria-hidden=\"true\"><i class=\"fa-fusion-box active-icon awb-icon-minus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><i class=\"fa-fusion-box inactive-icon awb-icon-plus\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><span class=\"fusion-toggle-heading\">Todo bien! Las paradojas del bien y lo inconsciente - GRACIELA MART\u00cdNEZ<\/span><\/a><\/h4><\/div><div id=\"c4441a0dbbf7b6071\" class=\"panel-collapse collapse \" aria-labelledby=\"toggle_c4441a0dbbf7b6071\"><div class=\"panel-body toggle-content fusion-clearfix\">\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a1Todo bien!<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El t\u00edtulo provoca de entrada\u00a0 la pregunta: \u00bfTodo bien? Primero por el\u00a0 valor absoluto que connota,\u00a0 pero despu\u00e9s, porque este enunciado\u00a0 igual de breve que\u00a0 compacto, \u00a0no s\u00f3lo se impone \u00a0en la vida cotidiana sino que muchas veces, parad\u00f3jicamente, \u00a0puede ser la respuesta de alguien\u00a0 a la pregunta de por qu\u00e9 consulta.\u00a0 As\u00ed, todo bien, pero refractario al Otro, indialectizable,\u00a0 permite entrever las complejidades de la transferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un \u00a1Todo bien! euf\u00f3rico acompa\u00f1ado por distintas im\u00e1genes y selfies en las redes,\u00a0\u00a0 lleva a la pregunta por cu\u00e1les son las consecuencias de esta inflaci\u00f3n imaginaria, en lo real del cuerpo. Vemos no s\u00f3lo aparecer nuevos s\u00edntomas como por ej. las variadas autoinmunes, sino que estos s\u00edntomas pasan a formularse como motivo de consulta, sin mayor despliegue de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a1Todo bien! euf\u00f3rico, pero tambi\u00e9n el que resuena en un \u00a1Todo vale! que se hace escuchar todo junto aparentemente sin intervalo,\u00a0 con un fuerte rechazo a leer el saber inconsciente, no as\u00ed al superyo que\u00a0 domina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El analista\u00a0 no cede en su deseo de que pueda abrirse all\u00ed un intervalo y\u00a0 la dimensi\u00f3n de la enunciaci\u00f3n, \u00a0aunque en ocasiones no alcance a conmover el rechazo. Lacan en el Seminario \u00a07<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a>, en el cap\u00edtulo que justamente se llama Paradojas de la \u00e9tica dice: \u201cEsa benevolencia est\u00e1 tan poco asegurada para nosotros\u2026 por lo que se llama p\u00fadicamente \u201creacci\u00f3n terap\u00e9utica negativa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Podr\u00edamos pensar los matices en la cl\u00ednica\u00a0 que van desde el no querer saber nada del goce sintom\u00e1tico,\u00a0 hasta un fuerte rechazo a leer el saber inconsciente, donde prevalece el <em>primum vivere<\/em> \u00a0al que hace referencia J.-A. Miller en Nota sobre la verg\u00fcenza<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[ii]<\/a>. El <em>primum vivere<\/em>, es\u00a0 la reivindicaci\u00f3n de la vida en s\u00ed misma pero s\u00f3lo afectada por la muerte del organismo, no la segunda muerte que aparece con la presencia de los blasones del sujeto ante el Otro. Estos blasones que son sus significantes amo y que por indicar su goce singular, avergonzar\u00edan. Ya no se trata en estos casos del sujeto que se queja o que muestra la falta, sino m\u00e1s bien de una falta de verg\u00fcenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a1Todo bien! tambi\u00e9n, puede ser en su fijeza, una delicada defensa frente a la irrupci\u00f3n de lo real cuando no se dispone de un discurso para tratarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Las paradojas del bien y lo inconsciente<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si partimos de la \u00e9poca, no es lo mismo la que se ordenaba por el Nombre del Padre que la que resulta del ascenso al cenit del objeto <em>a<\/em> <a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[iii]<\/a> que comanda y empuja al sujeto a atravesar sus inhibiciones. Los significantes identificatorios caen e intentan ser reemplazados \u00a0por los significantes del amo actual que someten al sujeto\u00a0 a una evaluaci\u00f3n homog\u00e9nea. El Psicoan\u00e1lisis se encuentra con la dificultad de restituir el significante amo en su valor para que pueda tener lugar el juicio responsable del sujeto ante su goce. No hay la relaci\u00f3n sexual, pero s\u00ed la relaci\u00f3n del sujeto con su goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lacan en el Seminario 18<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[iv]<\/a> dice: \u201c Qu\u00e9 quiere decir bueno? Bueno para qu\u00e9? Desde que habitan cierto tipo de discurso, son buenos para que este los gobierne\u201d. Para Lacan la bondad es la sumisi\u00f3n al amo. Podr\u00edamos leer \u00a1Todo bien! como \u00edndice de esta sumisi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que distingue al discurso del analista del de la civilizaci\u00f3n hipermoderna, es que en esta \u00faltima sus distintos elementos aparecen separados, mientras que en el del analista se articulan, de modo que el sujeto puede pasar de estar sometido al imperativo de goce, a articular ese goce con el significante amo que lo ordena y producir un saber sobre \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por esto Lacan hace referencia a la figura del santo en Televisi\u00f3n,\u00a0 porque\u00a0 denuncia el lazo social que se funda sobre los discursos,\u00a0 lo cual permite despejar el objeto a plus de gozar como \u00fanico empuje a la palabra, como \u00fanica causa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De all\u00ed se entiende la indicaci\u00f3n de Lacan en el mismo texto cuando dice que se trata\u00a0 \u201c\u2026del deber de bien decir o de orientarse en el inconsciente, en la estructura<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[v]<\/a>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Me interesa una vez que llegamos hasta ac\u00e1, \u00a0pensar el bien decir al que J-A. Miller nos empuja, a decir mejor lo que hacemos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">J.-A. Miller nos confront\u00f3 a la pregunta por \u201cc\u00f3mo decimos lo que hacemos\u201d, en una Conversaci\u00f3n Cl\u00ednica en 2008.\u00a0 Preocupado por el porvenir del Psicoan\u00e1lisis, plante\u00f3\u00a0 la necesidad de aprender a formalizar el pasaje a la episteme para salir a lo p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este sintagma, se puede pensar desde la perspectiva de la pr\u00e1ctica del analista y la urgencia por formalizarla, pero propongo que tambi\u00e9n desde la\u00a0 perspectiva analizante. En tanto el propio an\u00e1lisis no es una experiencia inefable, hay la necesidad y \u00a0satisfacci\u00f3n que el sujeto encuentra, en poder bien decir la relaci\u00f3n a su goce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al respecto, podr\u00edamos plantear un recorrido que\u00a0 va, del \u00a1Todo bien! que enquista el goce sintom\u00e1tico\u00a0 y silencioso, al \u201cbien\u201d, sin sentido com\u00fan en el lenguaje, cuando logra hacerse eco de la\u00a0 lalengua de cada uno hasta\u00a0 poder llegar a decir\u00a0 entonces, eso que hace bien porque posibilita inscribir el goce satisfactorio del sinthome<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por \u00faltimo \u00bfC\u00f3mo decimos la Escuela que hacemos? Podr\u00edamos atravesar con esta pregunta las distintas instancias de la Escuela. Pero si por ejemplo nos detenemos en los carteles, en el esfuerzo puesto en formalizar el\u00a0 rasgo y en escribir, podemos preguntarnos cada vez hasta d\u00f3nde estas producciones consuenan o son lo m\u00e1s cercana posible al momento del an\u00e1lisis en el que cada uno se encuentra.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> Lacan, Jacques. Seminario 7. La \u00c9tica de Psicoan\u00e1lisis. Edit. Paid\u00f3s,\u00a0 p 383. 2015<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[ii]<\/a>\u00a0 Miller Jacques.-Alain. Nota sobre la verg\u00fcenza. Mediodicho 26. Eol Secci\u00f3n Cba,\u00a0 p 6, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[iii]<\/a> Lacan, Jacques. \u201cRadiofon\u00eda\u201d. Otros Escritos. Edit Paid\u00f3s, p 436 2012<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[iv]<\/a> Lacan Jacques. Seminario 18. De un discurso que no fuera de semblante. Edit. Paid\u00f3s, p126 2009<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[v]<\/a>\u00a0 Lacan, Jacques. \u201cTelevisi\u00f3n\u201d. Otros Escritos , Edit. Paid\u00f3s, p 552. 2012<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":2,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1739","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/coloquio2020\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/coloquio2020\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/coloquio2020\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/coloquio2020\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/coloquio2020\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1739"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/coloquio2020\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1739\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eolcba.com.ar\/coloquio2020\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}