Pum! Es una onomatopeya o simplemente la imitación de un estampido, un ruido o un golpe. A diferencia de la palabra “golpe”, cuyo sentido viene dado por convención y puede ser traducida como knock, frappe o klopfen, “Pum!” suena como un golpe y ese sonido sería el mismo para un inglés un francés o un alemán. Esta característica de las onomatopeyas o voces naturales condujo a buscar en ellas tanto el origen del lenguaje como su máximo horizonte, una lengua común que aúne toda la diversidad de idiomas. Cómo prólogo a su Diccionario de voces naturales, el filólogo y lexicógrafo Vicente García de Diego describía esta utopía nacida del ruido:

Frente a  las  divisiones étnicas de  razas  y  patrias, el  lenguaje  natural descubre  una  comunidad  universal  de la  psicología  y  de  la  mente  humana.  Frente a los idiomas  que el vendaval de la  Historia ha sembrado caprichosamente en el mundo,  una lengua  común, salida de  los mismos moldes mentales,  impera en los  pueblos,  separados  por  la distancia,  el color,  las culturas, las riquezas y  los odios (García de Diego 1968, 4).

Que los ruidos nos igualen es tan aceptable como que nos diferencie su interpretación y esta tiene que ver siempre con la actualidad. Quizá por esta razón —y aunque abunde en onomatopeyas y etimologías— Lacan prefirió captar el uso corriente del significante a bucear en la tradición. En el lugar de la significación, del sentido original, Lacan ubica un objeto perdido que el sujeto espera volver a encontrar. El bien —todo bien— el mundo y la cultura sirve al anhelo y a la espera, es decir, al desencuentro con ese objeto (2007).

El Urban Dictionary (Peckham 1999) es menos prestigioso que el Diccionario de voces naturales. Su autor es un joven estudiante de programación que en el 2009 logro reunir más de cuatro millones de definiciones de jerga en idioma inglés. En ese proyecto, reconocido en la revista Time como uno de los mejores sitios web de ese año (Hamilton 2008),  todas las definiciones de “Pum” se refieren al órgano sexual femenino. En su sincronía, “Pum” es la versión actualizada del Soberano Bien que no existe, el bien interdicto que representa el objeto incestuoso al que se refiere Lacan hacia el final de Introducción de la cosa, la quinta clase del La ética del psicoanálisis. Por ello, este diccionario desopilante aporta una de las definiciones más precisas de todo bien a propósito del “pum” en la definición de su sinónimo, Pussy (vagina):: “ese lugar del que uno se pasa nueve meses tratando de salir y el resto de su vida tratando de volver a entrar” (Peckham 1999). En Los complejos familiares (2012), escrito por Lacan a sus 37  años, es posible leer que bajo las formulas de la armonía universal, el abismo místico de la fusión afectiva, la utopía social de una tutela totalitaria, aparece algún significante del registro de “pum”, capaz de unir la obsesión por el paraíso perdido anterior al nacimiento y la más oscura aspiración a la muerte. Pero con este señalamiento aparece también el psicoanálisis y ¡Pum! la posibilidad de escuchar otro ruido.

Juan Pablo Duarte


Bibliografía

García de Diego, V. Diccionario de voces naturales. Madrid: Aguilar, 1968.

Hamilton, A. «50 Best Websites 2008.» Time, 2008: Recuperado el 23 de Junio de 2020 de: http://content.time.com/time/specials/2007/article/0,28804,1809858_1809955_1811527,00.html.

Lacan, J. La ética del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 2007.

Lacan, J. «Los complejos familiares en la formación del individuo.» En Otros escritos, 33-96. Buenos Aires: Paidós, 2012.

Peckham, A. Urban Dictionary. 1999. https://www.urbandictionary.com (último acceso: 23 de Junio de 2020).