Noche de la Escuela de la Orientación Lacaniana
Presentación del Curso de J.A.Miller
“Causa y Consentimiento”

El miércoles 27 de mayo tuvimos la primera actividad on line de la EOL-Sección Córdoba.

Fue ésta, una noche de Biblioteca para la presentación del Curso Psicoanalítico de J.-A. Miller, que lleva por título “Causa y Consentimiento”.

Candela Méndez, responsable de la Comisión de Biblioteca de la Sección, hizo la apertura y coordinación de la mesa de trabajo, que contó con la participación de Diana Paulozky, Carolina Aiassa y Carolina Córdoba, quienes transmitieron sus puntuaciones sobre el texto.

Candela situó las coordenadas temporal  y de acontecimientos en el que se desarrolló el curso, en los años 1987-1988, anteriores a la fundación de la EOL y la AMP.

Es un curso, nos decía, que trata sobre la experiencia de un análisis, los modos de decir sobre el psicoanálisis. Un curso en el que el propio J.-A. Miller nos advierte que se dirigirá a lo difícil. Nos propuso entonces, acercarnos al mismo como “ montañistas, es decir, sudarlo un poco, poner de nuestra parte…”.

Diana Paulozky, inició su ponencia con una pregunta : por qué leer “Causa y Consentimiento”, hoy?. Haciendo alusión a una situación vivida en una de las clases del curso; la alarma sobre la presencia de una bomba en el lugar, y la actitud serena de J.A.Miller que hizo resonar, nos decía Diana, la bomba de su propia voz, la bomba del Psicoanálisis de la Orientación, transmitida en sus clases.

Se detuvo luego en el concepto de consentimiento, que es mucho más, señalaba, que asentir. Consentir implica tolerar, soportar una determinada condición impuesta por el Otro, consentir implica dividirse.

Su intervención subrayó esencialmente, cómo J.- A. Miller enlaza el acontecimiento a la causa y un deseo decidido, animado, sostenido por su transferencia a Lacan. No comprender, no dejarse tomar por el sentido, pero sí hacerse comprender para poder hacer enseñable el Psicoanálisis, las enseñanzas de Jacques Lacan.

Otra puntuación que nos acercaba Diana,  en la que  Miller se dirige a los analistas de la IPA (se refería al capítulo “Despertar del despertar”) que hablan de causa y efecto, pero que él rompe con eso para señalar que el encuentro de cada uno es con el propio goce y aún cuando quede lo irreductible, hacernos responsable de nuestro goce, en tanto hay lo que no cambia y con eso también consentimos.

Carolina Aiassa:  su trabajo hizo eje en el par Continuidad-Discontinuidad. Situó en dos recortes del texto, lo que J.-A. Miller señala como “..una de las funciones de este curso,  descomponer la estructura de la obra de Lacan, desplegada más bien en discontinuidad respecto de sí misma”; e “….interrogarla minuciosamente para responder a las cuestiones actuales de la práctica del Psicoanálisis, de acuerdo con ese esquema  del  après coup, por el cual inventamos el pasado en función del porvenir tal como lo captamos y proyectamos a partir del presente”.

Siguiendo a Miller en su texto, Carolina señalaba que en la experiencia analítica misma nos orientamos por la discontinuidad en lo que escuchamos, entendida como lo que no cuadra.

Pero también por lo que se presenta como continuidad, como lo que no cambia.

Carolina Córdoba: la cuestión de la causa es abordada desde la cita del epígrafe de su trabajo “Cada vez que alguien aborda el psicoanálisis a partir de la ingenua ambición de orientarse por la ley y no por la causa, no puede más que desconocer al sujeto” (Pág. 250)

“La hipótesis del sujeto” fue el capítulo elegido para sus puntuaciones. Hay el campo freudiano en la medida en que el psicoanálisis se ejerce en el campo del lenguaje que tiene sus propias leyes, el campo de la efectividad analítica.

 Y tratamos al sujeto como una hipótesis cuando decimos que es supuesto, una hipótesis fingida que tiene como la verdad, estructura de ficción.

En lo esencial, el sujeto se nos manifiesta como errático, el sujeto no vuelve al mismo lugar y donde no podemos poner en juego la ley, ponemos en juego la causa. La causa se presenta como una libertad porque agujerea la ley.

En el tramo último de su ponencia, Carolina se refirió en torno a lo señalado  también por Miller: puede constatarse en la experiencia analítica, la impotencia del significante para  escribir la relación sexual en la ley, imposibilidad tropieza con una suerte de ley del trauma.

“El goce que está interdicto para quien habla”, según lo dice Jacques Lacan, tiene una 2ª versión del mismo, subraya Miller, al insertar un guión: inter-dicto, entre-dicho; es decir ese goce es dicho entre líneas, lo que implica que la metonimia se sirve del goce.

Hay al menos dos goces, concluye, el goce excluído, fálico, y el goce dicho entre líneas, de sustitución y por lo cual alimenta al síntoma donde queda fijado.

Luego de la lectura de los trabajos, se abrió el espacio para las intervenciones, de este modo, tuvo lugar una conversación animada e intensa con los aportes y preguntas de los participantes en el marco de este 1º encuentro virtual de la Sección, prolijamente administrado por Adriana Laion y Luciana Rolando .

Antonia Caparroz