“Simplemente…un deseo de analista”

Lacan, Seminario 25, Momento de concluir*, clase 15 de noviembre de 1977 cita que es brújula en relación a mi práctica y que hoy se hace más presente: “¿De qué manera sería necesario que el analista opere para ser un conveniente retor**? (…) allí llegamos a una ambigüedad, vel inconsciente, se dice, no conoce la contradicción: es seguramente por lo que es necesario que el analista opere por algo que no haga su fundamento sobre la contradicción. No es dicho que aquello de lo que se trata sea verdadero o falso. Lo que hace lo verdadero y lo que hace lo falso, es lo que se llama el peso del analista, eso es el retor”. “…el psicoanálisis no es una ciencia, pero debe ser tomado en serio”, “es una práctica de charlatenería y no carece de riesgos…” ¿Qué quiso decir? Que no hay más frases, no más proposiciones que implican consecuencias como ocurre con la ciencia, hay las palabras que llevan al “…decir y este, al tiempo del uno por uno: hay un tiempo de ver, un tiempo de comprender y otro de concluir”.

“…es por eso que he puesto el acento sobre el deseo del analista. El sujeto supuesto saber de dónde he soportado, definido la transferencia: supuesto saber ¿qué? ¿De qué modo operar? Es excesivo decir que sabe operar, lo que es necesario es que sepa operar convenientemente es decir que pueda darse cuenta de la pendiente de las palabras para su analizante, lo que incontestablemente ignora…” La política masifica a los sujetos con el miedo, el analista dirige la cura, sabiendo operar convenientemente haciendo uso de lo único que sostiene esa relación, la transferencia, un amor al que cada uno le pone su significado y en tiempos de pandemia ese sigue siendo mi retor.

Marlene Valenzuela


*1977-1978, inédito.

**retheur: rectifica, retorifica.