Una quietud inquietante

“El deseo de vida y el deseo de muerte conviven lado a lado dentro de nosotros. La Muerte es la compañera del Amor. Juntos gobiernan el mundo.” S Freud -1-

Algo ocurrió en el mundo exterior que de repente puso en evidencia lo que Freud nos decía hace casi 100 años “la vida y la muerte conviven dentro de nosotros”. Es un hecho casi universal que nos veamos en el desafío de pensar cómo sostenernos cada uno día a día, cómo sostener los lazos, cómo mantener viva las instituciones de la orientación Lacaniana en este momento.

¿Cómo habitar cada lugar, cada lazo de ahora en más? ¿Cómo hacerlo posible?

Cada día se transformó en un movimiento único, el de cada uno haciendo el intento de descubrir eso que nos habita y a su vez tracciona entre la pulsión de vida y la pulsión de muerte, entre la quietud y el empujón, ganando lugar una vez uno otra vez otro.

Miller propone a la comunidad analítica que conversemos, ir por la vía del no saber para dar lugar a la invención, un modo de hacer entre los analistas que hace existir el lazo, el vínculo social. Cito a Miller “la conversación, si es posible, lo es sólo en el límite vacilante entre lo ya sabido y lo no sabido” -2 .

La posición del analista requiere hacerlo con pausa, sin correr detrás de la tormenta respetando el instante de ver no sin otros, no sin la propia soledad, pero con un cuerpo que goza con la palabra que lo hace palpitar cada vez de manera singular.

La conversación entre los psicoanalistas entonces como un modo posible de conectarnos unos con otros atentos a los pequeños detalles generando ese empuje que no es más que esa quietud inquietante del propio deseo.

Luciana Rolando