Faro

Una escritura….

Estamos invitados a ubicar una cita en tanto faro.

Apareció cuando salí de la impotencia de buscar “la cita”, también, cuando divisé que la luz que emite el faro es intermitente, alterna entre el instante en que se enciende y todo lo ilumina y, el otro, en el que se apaga y solo se divisa la oscuridad, igual se avanza en las tinieblas a la espera del próximo destello.

Utilizo ese instante de lectura para arribar a la letra de Lacan, en las coordenadas del seminario El Sinthome, dice: “Yo inventé lo que se escribe como lo real. Naturalmente, a lo real no basta escribirlo real. Unos cuantos lo hicieron antes que yo. Pero yo escribo este real con la forma del nudo borromeo, que no es nudo sino cadena, que tiene ciertas propiedades. En la forma mínima en que tracé esta cadena, se necesitan por lo menos tres elementos. Lo real consiste en llamar a uno de estos tres real. (pag. 127)

Salteo algunos párrafos para continuar en el rumbo que ubico como el desafío de una escritura de lo real bajo la forma topológica que ofrece el nudo borromeo. Una escritura que produciría un efecto de anudamiento, y que requiere de cierto forzamiento.

Seguimos, bajo estas coordenadas, en la otra página: “Ya sea que estemos acostados o de pie, el efecto de cadena que se obtiene por la escritura no se piensa fácilmente…Se trata exactamente de eso cuyo testimonio les he ofrecido yo mismo miles de veces, en los errores, en fin, los lapsus de escritura que tuve ante ustedes intentando una escritura que simbolice esta cadena. Considero que haber anunciado, mediante una escritura, lo real en cuestión tiene el valor de lo que se llama generalmente un traumatismo. No es que haya sido mi objetivo traumatizar a alguien, sobre todo a mis oyentes, con quienes no tengo ninguna razón para estar resentido hasta el punto de causarles un traumatismo. Digamos que es el forzamiento de una nueva escritura, que tiene lo que es preciso llamar por metáfora un alcance simbólico, y también el forzamiento de un nuevo tipo de idea, si puedo decir así, una idea que florece espontáneamente por el solo efecto de lo que produce sentido, es decir, lo imaginario.” Pg. 128-129)

Tomo a esta escritura enunciada en éstos término por Lacan, como una apuesta, un rumbo a tomar. Advertidos y orientados respecto de que se trata de un forzamiento, con visos de trauma. No sin efectos de anudamiento, efectos de cadena.

Así el faro no se conforma como un destino, solo orienta con sus destellos y, entonces, no nos encandilamos.

Natalia Andreini