El concepto flâneur, está inspirado en el término francés acuñado por Baudelaire a partir del cuento “El hombre de la multitud” de Edgar Allan Poe, cuyo relato se refiere a un hombre que vaga por la ciudad sin rumbo ni apuro, sorprendiéndose en cada esquina. Luego, la noción de flâneur fue retomada a favor y en contra por numerosos filósofos, escritores, ensayistas, desde Walter Benjamin a Susan Sontang , desde Domingo F. Sarmiento a Roberto Arlt.

Fue en torno a este personaje urbano que la Biblioteca de Orientación Lacaniana Córdoba, Dr. Henoch Bringas Aguiar (BOLC) inició sus actividades de este año, la ocasión fue la reapertura del Centro Cultural Cabildo Histórico de la Ciudad con la exposición “Ciudad Imaginaria”, que reunió a más de 40 artistas locales.

En ese marco, los invitados a abordar el tema, Hilda Vittar y Jorge Castillo, recorrieron referencias de diversos campos intelectuales y artísticos y se interrogaron qué podrían tener en común el analista cuando sale a la ciudad y el flâneur: el gusto por el detalle, la disposición a la contingencia, la mirada atenta dispuesta al encuentro sin buscar, el prestarse a ser parte del movimiento que explora, algo de su extraterritorialidad…

Ajustadas a la orientación de la BOLC en su horizonte de trabajo inspirado en la “educación freudiana”, las dos exposiciones supieron captar y transmitir lo más vivo del analista como intérprete de la cultura. Por su parte, los aportes y preguntas del público no excluyeron la referencia a un Lacan flâneur,recordando sus observaciones sobre Londres, la estepa siberiana, etc.

El saldo, un efecto que permitió redimensionar que, si el partenaire del analista es la civilización y una ciudad es el cronotopo donde esa civilización se plasma y cristaliza su discurso, el analista -como el flâneur- es aquel capaz de encontrar el espíritu de su tiempo a medida que la recorre, de eso se trata, tal como lo indicó Lacan, estar a la altura de la subjetividad de su época.

 

Jorge Assef