Una animada conversación se desarrolló el Jueves 2 de Mayo entre los integrantes de la BOLC, la invitada de esa noche: Cristina Martinez, y los colegas de la Sección, el encuentro giro alrededor de algunas de las lecturas que la Comisión de Biblioteca propuso como Bibliografía para las Jornadas Anuales de la EOL Secc. Córdoba: “Hijos de la era post-paterna”

El sintagma “Era post-paterna” que encontramos en el curso “Un esfuerzo de poesía” de J. A. Miller   fue prontamente interrogado, las intervenciones de Jorge Assef y Mariana Gomez apuntaron a separar claramente una perspectiva sociológica de una lectura analítica del mismo. Cristina Martinez desarrolló con claridad una perspectiva para entender los distintos registros del padre, en particular la versión clásica  del padre simbólico en la Obra de Lacan (el padre muerto del mito freudiano) y la versión del padre real en su versión de goce, introducido por Lacan de una manera enigmática al final de su enseñanza.

Una puntuación muy precisa de J. A. Miller, en su texto “Sutilezas analíticas”, es pertinente en este punto, y así fue trabajada esa noche: “En su muy última enseñanza distingue (Lacan), como dos órdenes no homogéneos, el inconsciente y el síntoma. Sin duda buscamos su articulación bajo la forma del nudo, lo vemos cuando él dice en su Seminario: El inconsciente se anuda al síntoma (…)”. A partir de aquí se desprendieron en la conversación interesantes comentarios respecto, precisamente, a la posición de los analistas en la “era post-paterna”.

Cristina Martinez nos acercó, a su vez, su lúcida lectura del modo como Lacan piensa la pluralización del nombre del padre en el Seminario 22 (RSI): la función del nombre o los nombres que vienen al lugar (innombrable) del agujero, de lo real del padre, tal como “los Judíos explicaron al padre”, con su bíblica fórmula “soy lo que soy”. Esto le permitió articular, a partir de allí, la función de nominación que Lacan adjudicará luego al Sinthome…, y por supuesto la conversación se deslizó en ese punto hacia el nombre de Joyce. A partir de allí las contribuciones de Natalia Andreini y Carolina Córdoba empalmaron desarrollos de Lacan del Seminario 21 (Los nombres del padre) y 23 (Joyce).

Ubiquemos entonces, por qué no, una suerte de efecto paradójico de la noche: anunciamos nuestro tema post-paterno pero no sin interrogar, los analistas presentes allí esa noche, qué padre para esta época, en el intento de ir más allá del anuncio del desfallecimiento de la función, para situar cómo se ha producido el pasaje a las condiciones del régimen de goce en los tiempos que corren, en la que debemos poder formular un real para nuestro siglo.

Estas son algunas de las aristas, las hubo más, de un trabajo de Escuela decididamente vivo e interesante hacia nuestras próximas Jornadas de Córdoba.

 

Alejandro Willington