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RESEÑA: Presentación Colofón. Feria cultural EOL Córdoba – María Marta Arce

Envuelto marzo por el oleaje que provoca una movilización de mujeres, nos encontramos, haciendo para la presentación de Colofón una Feria, cuyo lema es “Los lazos y sus mutaciones”. Nos recibe el Centro Cultural Casa de Pepino, envuelto también, por el mes llamado de la mujer. “Marza de mujer” nos esperaba con sus paredes y salas teñidas de femenino para presentar la última edición de la Revista Colofón, la número 36: “Amor y sacrificio”.

Un fabuloso patio de arquitectura italiana, y una ansiada pero inesperada brisa fresca dieron pie a esta presentación. Silvia Perassi, psicoanalista, y el escritor Alberto Rodríguez Maiztegui se dispusieron a hacer pasar los chispazos que provocó en ellos la lectura de menuda revista. Silvia recorta en el sacrificio de una mujer, Leopoldine, ese hilo de sangre que puede correr ante el rechazo de lo femenino, cuando la paradojal alianza del amor y el sacrificio se vuelve extrema.

Rechazo de lo femenino, pasiones narcisistas consecuencia de otro rechazo, de un fuerte no querer saber nada de lo que nos falta, falta producto de la división subjetiva a la cual el capitalismo aporta todos sus objetos. Dos bordes que la Revista escribe profundizándolos. También ellas, Colofón y Silvia, aún, hablan de amor. Palabra que crece, resiste y florece como la hierba renace en una grieta de hormigón.

¿Qué hace que sigamos hablando del amor? Se pregunta Silvia, y responde: sin duda, no el equívoco humanismo que pretende  anular las diferencias, sino quizás, la tristeza o la angustia que la diferencia en el lazo con el otro hacen aparecer.

Indaga en la revista sobre los cuerpos sacrificados a dioses oscuros, las pasiones tristes de ayer y de hoy, las comunidades unidas por la desesperación y la angustia que provoca la falta de referencias o la identificación a referencias demasiado rígidas, no maleables por el hecho de ser del lenguaje. Y sostiene que sí, allí mismo también, como efecto de la angustia, puede hacerse presente para algunos, la posibilidad del amor.

Amor a la palabra o palabra de amor para construir la diferencia, la singularísima experiencia, en un análisis, de agrietar palabras y cuerpos monolíticos. Un esfuerzo pleno de esta revista de entrometer una pausa, un silencio, que aloje la singularidad que hiende la masa en la ciudad de la furia y en los cuerpos furiosos.

Imposible hoy, al escribir la reseña, no hacer mención al trágico acontecimiento en un recital donde se comparte cierta mística, algunas prácticas y, a veces, sacrificios. La tragedia de ofrendar, en peregrinación y rituales, a los dioses oscuros el cuerpo vuelto masa en una multitud que se entrega sin cuidados. De eso se trató esta misa, la ofrenda del cuerpo sin límites ¿por amor? Y vemos en la ciudad una vez más emerger el sintagma que se entrelaza: amor y sacrificio. Una íntima relación.

Alberto Rodríguez Maiztegui se pregunta, si no se puede predecir la intensidad de un huracán ¿Se puede predecir la intensidad del amor? Encuentra que hay un esfuerzo por parte de psicoanálisis en formular el amor, como un esfuerzo de poesía. Eso pasa porque no le queda alternativa por su misma deriva lógica y lee: ¿qué es un poema sino darle la posibilidad a lo imposible de manifestarse?

Piensa en el esfuerzo de poesía que le cabría a un análisis y se sirve del encabalgamiento de las palabras de un poeta cordobés – Silvio Mattoni- para situar, algo que la lectura de este número de Colofón le hizo pensar de la operación analítica: ese esfuerzo de poesía de encontrar en ese retorno de espaldas otro sentido: un signo que despierta. De allí que la posibilidad de la literatura, de la palabra y del amor sea gracias a que la realidad es imposible.

Sacrificio y amor, al fin dice, lo que los separa es un simple instante. Un instante, sí, como ese momento sin extensión determinada que une dos espacios de tiempo.

Y así, de instantes se fue armando la feria.

Al unísono los dos pisos de la Casa de Pepino cobraban vida. En las salas de arriba, entre las obras visuales, brotaban las voces que puntuaban un libro sobre “La experiencia de una práctica con lo singular: autismo y psicosis en la infancia” Sonia Mankoff con una lectura minuciosa fue mostrando las páginas que impactaron su cuerpo. Para conversar con Claudia Lijtinstens y Matías Meichtri sobre la singularidad de las intervenciones con las que se encontró al leer el libro. Al ponerse al trabajo con el autismo y la psicosis resaltó lo que esas páginas enseñan también, la necesidad de formación para soportar no tener un protocolo que diga qué hacer con estos niños y jóvenes. Para saber hacer con la contingencia, que se apoya en esa singular proporción entre práctica y formación.

Se transmitió la importancia de saber que el propio cuerpo del practicante es un componente clave a la hora de calcular una intervención.

En el patio, se presentó Histerias. De la psicoanalista Rosa Yurevich. Mariana Robles, artista visual hizo un recorrido por lo que llamó imágenes e histerias. Resaltó el hecho de que el libro le encantó. Y partió del objeto, mirada, que mira. Desglosando los mecanismos de una geometría que supone al yo como objeto indivisible a partir de la cual se edifica la sólida arquitectura vertical-horizontal de la racionalidad que relega la fabulosa enciclopedia de lo singular a la imaginación.

Las imágenes cubren el cuerpo, sí, más aún sería la piel lo bello del ser humano, ya que funciona cómo máscara que, anudada a las vísceras, las cubre.

Habló de las imágenes que le contagió el libro, de mujeres y místicas. Y de cómo en las fotografías de las histéricas de la Salpêtrière el plano de la representación coincide con el pensamiento racional, de diseño cartesiano y que sin embargo puede verse cómo esas mujeres con su gestualidad rasgan el plano, liberándose de la opresión del aparato. Se apoya en la lectura del libro para resaltar el genial aporte de Freud de escuchar a las histéricas. En las fotografías de la Salpêtrière las mujeres sacan la lengua en contorsiones extrañas, la lengua entre el adentro y el afuera, asquerosa y sensual, la lengua biológica y expresiva ¿No es acaso también una genialidad haberlas dejado hablar, que la lengua se ondule desatando y deshilachando el tiempo?

Alejandro Willington, psicoanalista invitado a comentar este libro Histerias, tomó una perspectiva netamente clínica. Ubicó que la autora realiza un programa de trabajo amplio que abarca la historia del psicoanálisis. Situó la importancia, para el sujeto Freud, del encuentro con la histeria y sus consecuencias políticas, como fue la invención del psicoanálisis.

Dede allí, dice Willington, la autora avanza hasta situar un primer momento en la enseñanza de Lacan, el hiperestructuralismo. Para de allí dar lugar a un segundo momento en esa enseñanza, la del paradigma discursivo, esto es, la generalización del concepto psicoanalítico de histeria que pasa de ser una estructura clínica a ser propuesto como un discurso. Resaltando la novedad absoluta que eso implica ya que interpela al discurso de la época, en ese momento mayo del ‘68.

Y hoy mismo lo hace también. Renovando una pregunta sobre la problemática de la histeria masculina. A contrapelo del discurso pseudocientífico de los DSM.

Hacia el final del libro sostiene Alejandro que la autora nos mete de lleno en la ultimísima – al decir de Miller- enseñanza de Lacan. Donde toma muchas referencias y traduce a la clínica de la histeria lo que Miller nos insta a decir y escribir: una transmisión de un hacer analítico con esta última clínica, categorías de difícil discernimiento con las que se enfrenta la autora para compartir con nosotros su investigación.

Natalia Magrin y César Mazza tuvieron a su cargo la presentación del Nathalie Jaudel La leyenda negra de J. Lacan. Élizabeth Roudinesco y su método histórico. Natalia Magrin resalta que este libro es presentado como una operación de “puntos sobre las íes” que cuestiona el lugar de enunciación de Roudinesco en orden al método histórico. De quien Jaudel critica que hizo una escritura cargada de connotaciones y comillas irónicas, carente del tratamiento para convertir al testimonio en historia. El libro analiza el lazo de transferencia en el acto biográfico y responde en este libro a Roudinesco con la ultimísima enseñanza de Lacan, con la Poubellicación.

Natalia trabajó y entusiasmó a la lectura del libro en las vertientes de la historia, la memoria y el psicoanálisis con una dirección fundamental: la política y la singularidad.

César Mazza hizo especial énfasis en el trabajo de Nathalie Jaudel de desmontar un retrato de Lacan sumergido en el sentido común a partir del cual se abre, entre líneas, el juego a un lector desprejuiciado. Disponible a un humor made in Lacan. Que pudiera desprenderse del tedio causado por la calamidad recitadora, al decir de Macedonio Fernández. Cuestionando, de este modo, la sensibilidad partidaria de un arte hecho de copias de la supuesta realidad.

En la galería de la casa, revestida de lienzos, hay videos sobre la obra de Mariana Robles, bordados sobre las histéricas de la Salpêtrière. Mientras la librería de la escuela despliega todo su potencial a la ciudad y abre a la oportunidad de presentar Mediodicho no se agota. Ya instalada en la web.

De repente, una sala de la casa se vuelve danza.

Nos encontramos con el Fragmento de una obra. María. De Victoria Rosso. La música: construcción sonora en tiempo real a cargo del compositor Franco Pellini.

Propuesta abierta a múltiples interpretaciones, con una estética que se vincula a lo poético, abstracto y lo plástico. No hay fábula que contar. Ni coreografía que repetir. Las calidades de los movimientos, las sutilezas de los vínculos, texturas y pieles, más los paisajes lumínicos crean diversas atmósferas que invitan a una percepción sensible frente a lo que acontece.

Este fragmento, insertado como otra dimensión de un texto, fue la preliminar del Conversatorio: ¿Qué nos enseñan los artistas sobre el lazo hoy? Delicada instancia de construcción colectiva de ideas. Donde resuena principalmente el pasaje de la representación al acontecimiento como modo de construcción del saber y de los lazos. De las ideas al cuerpo. Del cuerpo que reproduce la partitura musical, o coreografías previamente pautadas, a un artista que ofrece y enlaza su cuerpo a la construcción entre varios. Como batalla al autismo de la representación y al director como terrateniente de intérpretes, la opción será, construir con otros.

Caluroso y divertido conversatorio donde nos encontramos también, que la construcción de un lazo no es sin la satisfacción del cuerpo propio. Con todos los cuerpos agitados nos encontró el fin. Inesperado. Sorpresivo. Entre risas nos despedimos sin querer hacerlo. Esta Feria, este encuentro, nos dejó con muchas inquietudes y estímulos consecuencia del intercambio.

María Marta Arce | Feria cultural Eol Córdoba| 12.03.17

2017-10-30T15:44:38+00:00
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