“Es un rasgo de época el uso extensivo de las categorías médicas en la cultura” – Alejandro Willington en Comercio y Justicia

Los TOC y otras dolencias son frecuentemente utilizados en distintos ámbitos, como la televisión y el teatro. El psicoanalista Alejandro Willington explica algunos aspectos de este fenómeno

Por Luz Saint-Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

 

Actualmente, la problemática de los trastornos obsesivos compulsivos (TOC) es abordada por distintos discursos y debatida en múltiples ámbitos: la escuela, las familias, los medios de comunicación, el teatro.

Estas obsesiones y compulsiones -que se caracterizan por la repetición de pensamientos y actos incoercibles- son tomadas, incluso, como objeto de bromas.
El psicoanalista Alejandro Willington, director de la Red de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL), Sección Córdoba, explicó a Comercio y Justicia algunos aspectos de este fenómeno y cuál es el abordaje que propone el psicoanálisis.

– Hoy en día es común que las personas, los medios, incluso el teatro se refieran al TOC. ¿Es un rasgo de época este tipo de síntoma? ¿Las personas consultan al respecto?
– Sí, las personas consultan bastante sobre este tema. Hay una difusión muy acentuada de los TOC y hay distintas estadísticas al respecto. Es importante señalar que estos trastornos están presentes en toda la tradición clínica -tanto del psicoanálisis como de la psiquiatría-. Aunque estas clasificaciones no son nuevas, sí es posible observar hoy una especie de pasaje de esa categoría a distintos espacios sociales, por ejemplo, obras de teatro y películas. Hay un uso del término en la cultura en general.

-¿Por qué cree que el término ha trascendido el mundo de la psiquiatría y el psicoanálisis para incorporarse en otros ámbitos?
-Yo creo que, en general, ese fenómeno se puede observar no sólo con los TOC sino con distintas categorías médicas que pasan a tener un uso social mucho más extendido. Es decir, es un rasgo de época el uso extensivo de las categorías médicas en la cultura. De hecho, uno de los debates que sucedió con la aparición de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSMV, por su siglas en inglés) es que se hacía un uso tan extensivo de las categorías clínicas que, prácticamente, no quedaba persona que no cayera bajo la clasificación de algún diagnóstico. Este uso extendido también se puede observar en los manuales de autoayuda, por ejemplo. Es lo que Foucault ya analizaba como el avance de la biopolítica.

-¿Qué abordaje hace el psicoanálisis sobre este tipo de problemática, que lo diferencia de la psiquiatría y de la psicología?
-Es muy distinto el abordaje que hace el psicoanálisis del de la psiquiatría. Ésta se sostiene mucho en lo farmacológico, mientras el psicoanálisis -aunque no descarta el uso de psicofármacos cuando es estrictamente necesario- pretende ubicar, en relación a los síntomas de cada sujeto, la problemática singular de cada uno, a partir de la experiencia analítica. En ese sentido, cada tratamiento es diferente. Así, el psicoanálisis intenta ubicar la función y el sentido que el síntoma tiene para cada sujeto en su absoluta singularidad.

-En cuanto a la prevalencia y las categorías del DSMV, ¿se puede pensar que todos tenemos hoy un TOC y que es necesario tratarlo?
-No todos tenemos un TOC. Es más, las cifras internacionales suelten ubicarlo entre 2% y 3% de la población. No es la patología o el síntoma más extendido. Hay cuadros mucho más prevalentes en la actualidad, como la depresión. Por otro lado, uno no está obligado a consultar frente a cada síntoma que tenga; ésa es una decisión de cada sujeto.

2017-10-30T18:55:24+00:00
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